Fe renovada

El Celta enfrentará mañana su asignatura pendiente, las salidas a domicilio, con aires renovados. El Ciutat de Valencia es uno de los tres escenarios que le faltan por visitar al conjunto olívico en su retorno a Primera y de sacar algo positivo de ellos depende, en gran medida, su continuidad en la élite.

Un triunfo ante el Levante significaría la consecución de una segunda victoria seguida, algo que el cuadro vigués no ha conseguido enlazar aún en toda la competición, y el impulso definitivo anímicamente tras el soplo de aire fresco que supuso el tanto de Bermejo en el minuto 92 para imponerse al Zaragoza.

Ese gol en semifallo, el tercero de tal índole para el delantero cántabro esta campaña, supuso mucho más que tres puntos. Levantó a un equipo hundido, al borde de la impotencia, y le demostró que se puede. Con el último cartucho, en un ganar o despedirse, el Celta volvió a contemplar de cerca la salvación, pero sobre todo a creer en ella.

Porque el equipo de Abel llevaba ya demasiado tiempo sin merecer nada, sin síntomas de reacción. Una victoria afortunada ante el Granada y plantarle cara al Madrid y al Barça habían sido los logros del técnico manchego. Un suicidio en Sevilla, la debacle de Riazor, la apatía ante el Rayo y la conformidad de Mallorca, habían ido mermando las ilusiones celestes. Para el optimismo, sólo media hora en Palma, antes de caer con el tanto de Giovani.

En esos minutos de Mallorca, quiso insistir el Celta este lunes, pero el camino se complicó con el tanto maño. Sin embargo, arropado por Balaídos, el cuadro olívico añadió algo básico a la fórmula, la garra.

El tanto de Bermejo supuso la recompensa al esfuerzo titánico de los hombres de Abel para remontar el partido a golpe de coraje, además de un premio al esfuerzo del celtismo, ese sentimiento que no ha cesado jamás en su empeño, ni dudado nunca de su equipo, por difícil que éste se lo haya puesto.

Una reacción que llega a seis encuentros del final, con apariciones tan sorprendentes como estelares en las figuras de Jonathan Vila o Natxo Insa, y con la vuelta de Aspas en el horizonte, esperando que el de Moaña recompense con goles su error de Riazor. Un nuevo panorama a la vista. Un Celta creyente de sí mismo, con un nuevo estilo, con una nueva fe. 

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