Te equivocaste, Toto

Volvió a sorprender con sus cambios Eduardo Berizzo. El Toto, que dentro de su gran año sigue dejando alguna duda en las lecturas de determinados partidos, decidió retirar a Nolito cuando el equipo se quedó con 10 para meter a Sergi Gómez. El Celta estaba contra las cuerdas y necesitaba cubrir el puesto dejado por el expulsado Cabral. Llama la atención, sin embargo, que fuese el gaditano el elegido para dejar el césped.

Y llama la atención no porque el 10 estuviera haciendo un genial partido. Al igual que el resto del equipo, sin hacer nada del otro mundo le había bastado para enchufarla casi en la primera que tuvo. Enrachado (cuatro partidos consecutivos marcando), su presencia en el campo suponía uno de los pocos clavos a los que agarrarse ante una segunda parte que se presumía complejísima. Apretaba el rival y sufría como nunca el Celta. Y era ahí cuando su figura podía emerger. Por algo es el mejor jugador de la plantilla y por algo es casi el único capaz de sacar petróleo de la nada. No estaba cansado –no lo parecía ni por cómo jugaba ni por cómo se retiró del campo- ni había pedido el cambio. Tampoco había motivos para reservarlo: ante el Sevilla le tocará cumplir sanción. Por eso, pasadas las horas, sigue sin haber un motivo mínimamente coherente por el que Eduardo Berizzo retiró del campo a su mejor jugador.

Dejó huérfano al ataque, sin chispa que aprovechar tanto en jugadas aisladas como cuando el equipo recuperó el dominio. Sí, Augusto la mandó al palo en el 93. Pero eso no quita que con Nolito el equipo hubiera generado muchísimo más torrente ofensivo. Porque el gaditano lee como pocos estos partidos y es tremendamente desequilibrante en el uno contra uno, una situación que con el Celta agazapado y sufriendo se dio más de una vez. No sabemos qué hubiera pasado con él en el campo, pero cuesta pensar que no se habrían tenido muchas más opciones de amarrar los tres puntos.

Porque, al fin y al cabo, el mensaje que transmitió con su cambio fue un mensaje conformista. De una manera u otra, retirando a tu futbolista más decisivo, das a entender que o te conformas con el resultado o no esperas más que defender lo que tienes hasta que llegara el 90’. Esta idea de dar por bueno el punto la confirmó con el cambio de Mina por Álex cuando los dos equipos estaban con 10. Una medida evidente de que el punto te vale.

El problema, Toto, es que no era el partido para ser conformistas. No valía el empate. Había un rival más débil enfrente y había que hacer todo lo posible por ganar. Al fin y al cabo, poco variaba el tema con un empate o una derrota. Yo he visto a este equipo, contigo en el banquillo, dar auténticos recitales y no dejar nunca de pensar en la portería contraria.

Ayer incumpliste de alguna forma tu ideario. Asegurabas hace unos días que cuando eliges cómo ganar, eliges cómo perder. Este Celta sabe cómo quiere ganar y sabe que la portería contraria es permanente el objetivo. Y, por tanto, este Celta sabe que en ese intento puede perder. Pero no era el día para amarrar, Berizzo. No es ni mucho menos una obligación el séptimo. Es más bien un premio, pero hay que demostrar quererlo. Y contentarte con un empate en Almería no es el mejor camino para ser más ambiciosos. 

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