Un chico de Marín y otro de Matamá secan al mejor ataque del mundo

Dos astros mundiales como Messi y Neymar van a tener pesadillas durante algunos días con dos futbolistas que, aunque aparentemente inofensivos y desconocidos para ellos, consiguieron minimizar, y de qué forma, su influencia a lo largo del partido. Puede que el brasileño no esté en su mejor momento o que a Messi le duela el pie, pero no es menos cierto que Jonny y Hugo Mallo borraron cualquier rastro de ambos durante gran parte del choque, lo que supuso reducir al mínimo la vertiente ofensiva del mejor ataque del mundo. Ahí es nada.

A Jonny le tocó bailar con la más fea. El internacional sub-21, que está cuajando una temporada de escándalo, ya brilló en el Camp Nou. Adaptado perfectamente al costado izquierdo, su potencia física y su inteligencia en cada acción propiciaron que Leo Messi, para muchos el mejor futbolista de todos los tiempos, tuviera siempre encima al de Matamá. No le dejó pensar, no le dejó recrearse y no le dejó dirigir. Cuando se iba de velocidad –porque es Messi- le incordió lo suficiente para que su intento de gol no fuera certero ni cómodo.

Tres cuartas partes de lo mismo pasó en la banda contraria. Neymar y Mallo libraron una batalla futbolística de gran intensidad, en la que el de Marín salió ganador en prácticamente todas las acciones del juego. Esa intensidad se reflejó también en sus continuas miradas, toques, palabrería excesiva y gestos feos, como el del brasileño al sonarse la nariz en el lateral celeste. Salientable fue también el rédito ofensivo de Mallo, que esta vez se incorporó siempre que pudo y tomando buenas decisiones. Un despliegue físico como pocas veces se había visto en el lateral.

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