Oro parece, plata no es

La derrota más abultada de la temporada ha reavivado las críticas a la capacidad de planificación y respuesta de Eduardo Berizzo. Sobre la mesa, la siempre polémica solución de los cinco defensas, la falta de garra durante los primeros cuarenta y cinco minutos y la inclusión, entre arriesgada y ambiciosa, de Bongonda como carrilero por la izquierda. El equipo ofreció una imagen discontinua, mas, ¿cuál es la responsabilidad del técnico en esa irregularidad? ¿Existe causalidad directa? Veamos los números.

Para empezar, nada indica que el esquema con dos carrileros perjudicase la producción ofensiva. En la reanudación se mantuvo la disposición, con el único cambio de Álex López en detrimento de Sergi Gómez, lo que desplazó a Radoja a la demarcación de central. Aunque aportó fluidez y seguridad, el peligro no surgió de las botas del canterano ferrolano. El despertar del Celta comenzó en banda izquierda, con Nolito desperezado y Jonny más agudo que en los compases iniciales. El de Matamá se quitó de la cabeza a Campbell y empezó a buscar a Rukavina, doblando al ’10’ celeste y encontrando línea de fondo. Con la ayuda del lateral, Nolito comenzó a ganar peso en el juego: pasó de 15 pases completados en la primera mitad a los 39 de la segunda. 

Mientras el Celta entraba en ebullición y el Villarreal defendía la renta del 2-1 con más hombres que oxígeno, Berizzo apostó por sacar del campo a un intrascendente y renqueante Hugo Mallo –las lesiones le están pasando factura– y quiso matar dos pájaros de un tiro. Colocó a Bongonda de carrilero por la izquierda y movió a Jonny al perfil opuesto. La medida tenía su lógica: buscó traducir una posesión abrumadora en algo más de mordiente, puesto que el conjunto de Marcelino García Toral era incapaz de responder; y, de paso, intentó que Orellana tuviese algo más de acompañamiento en una banda reforzada por el velocísimo Cheryshev. 

Dos minutos después de la entrada del belga, un balón llovido lo despejó deficientemente Fontás, que había dejado su marca para adelantarse a la de Cabral. El argentino, que no es nuevo en esto, no advirtió el hueco que Andreu dejaba a la espalda. ‘Lucky’ Vietto, el chaval que convierte en gol todo lo que toca, le coló a Sergio la pelota entre las piernas. Paradojas del fútbol. En tal contexto de infortunio, el Celta desesperó, y tanto Orellana como Nolito se obcecaron con guerrear por su cuenta, olvidando a menudo la presencia de los carrileros.

El cambio de Berizzo, al contrario de lo que pudo parecer, no desestructuró la banda izquierda, que siguió llevando el peso de la ofensiva: Bongonda proyectó hacia adelante un tercio de sus pases, tanto como Jonny y el doble que Orellana. La promesa proveniente del Zulte Waregem lanzó 3 centros al área, por los 2 del chileno en noventa minutos. Por su parte, Nolito completó a partir de la entrada de Théo 14 pases, uno menos que en toda la primera parte del encuentro. En el otro costado, Jonny no mezcló con Orellana, aunque sí ayudó a frenar el ímpetu del alfil ruso: Cheryshev, desde que Mallo dejó el testigo, no logró enviar ningún centro al área y sólo combinó cuatro veces en campo rival. 

El dato: Orellana sólo envió un 16% de sus pases en la dirección de ataque, por el 42% de Nolito o el 33% de Bongonda

Cifras mediante, queda claro que el equipo tenía armas suficientes, en los laterales, para comenzar el encuentro con más peligro sobre la portería de Asenjo; el esquema no fue impedimento para que los jugadores hilvanasen el juego al que están acostumbrados. Por otro lado, el cambio que supuestamente amenazó el equilibrio del conjunto no hizo sino equiparar la solidez de las franjas laterales, puesto que tanto Nolito como Bongonda mejoraron los números precedentes, mientras que Jonny mantuvo a raya al refuerzo que introdujo Marcelino por el otro flanco. 

Sí es cierto que la inclusión de Álex López era necesaria ya de inicio, puesto que al reducir el número de jugadores en el centro del campo, urgía algo más de criterio y capacidad de desplazamiento –86% de efectividad en el pase para el dorsal ocho, y una buena serie de cambios de orientación– . En ese sentido, también Radoja funcionó mejor que Sergi en la demarcación de central, complementando la labor de Fontás. 

Reducir la derrota a un planteamiento conservador y un cambio desestabilizante significaría, por un lado, menospreciar el potencial de un Villarreal que es la envidia del fútbol modesto; y por otro, esquivar a conciencia otras razones para la derrota como una serie de errores defensivos, que nada tienen que ver con ninguna idea o filosofía, la falta de acierto Charles, la dispersión de Orellana, o la escasa seguridad que está mostrando Hugo Mallo por la derecha. Y un dato para la posteridad: el Celta superó la ausencia de Krohn-Dehli, al menos en lo que a juego respecta. 

                   

Orellana volvió a despoblar la banda derecha, a pesar de que el lateral era Mallo en vez de Sergi (Squawka)

 

 

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS