Álex y el tobillo de oro

Los partidos de Liga se han convertido en una ruleta rusa. Gira la rueda y lo mismo desaparecen dos penaltis en el área, que pierdes 3 puntos en el descuento o que los ganas. Es una moneda echada al aire. Pierde importancia la táctica, la estrategia y los errores; sólo la suerte y los mínimos detalles, como contabilizar cuántos disparos sin bala se han realizado, se convierten en factores a tener en cuenta, más allá de la fe que comparte la grada con el equipo en medio de la guerra en el césped. 

Esa suerte, esos mínimos detalles, tuvieron contra el Zaragoza dos nombres propios. Con el marcador en contra, era la fe y la suerte la que quedaba a expensas para lograr una remontada en la que el Celta este año no se ha prodigado demasiado. Así que esos dos nombres hicieron acto de presencia para contrarrestar el cabezazo a placer de Sapunaru. Era un balón de Apoño casi prodigioso que solo necesita una testa y que los defensas, abrumados por la trayectoria del centro, miren como saltan los atacantes mientras ello mantienen los pies en el suelo. 

El primer nombre es el de Álex. De la camada canterana que el año pasado despuntó en Segunda, Aspas y Hugo Mallo se adaptaron rápido a la nueva categoría. Pero Álex López, víctima de una timidez enfermiza en su juego, agachaba la cabeza y aparecía de vez en cuando para poner orden con Oubiña. Pero no era suficiente. Con la llegada de Abel, la peligrosa situación del equipo y la baja de los dos puntales que destacaban en su camino en Primera, Álex ha tenido que superar la timidez para tratar de levantar a un equipo que ha sufrido demasiadas penas y cambios en los últimos meses. 

El apoyo de la grada, lo tiene. Pocos jugadores pueden presumir de tener la confianza, la calma y el respeto de una afición; pocos pueden reiterar las oportunidades dadas y tardar en coger la manija de su juego, algo que el Celta echaba demasiado en falta. Igual que ante el Barcelona era Oubiña el que aparecía por arte de magia en el área, ante el Zaragoza fue Álex. Además de tomar la decisión de disparar desde fuera del área aprovechando una de sus muchas virtudes, un halo de raza recorría ayer la cara del '8', un paso adelante para la transformación necesaria. El centro de Augusto era otro de esos caramelos que no siempre se aprovechan, y el salto compartido con el defensa era poco menos que estético. Pero hay días en que la suerte es una de las muescas de la pistola. 

El balón salió a cámara lenta, con Roberto gestualizando con el brazo levantado la poca confianza de que ese balón entrase. Álex corría hacia la banda mirando de reojo cómo el árbitro señalaba el centro del campo. Un empate que sabía bien, que olía a recuperación, al menos momentánea, de un equipo que necesita de esos balazos profundos en el rival. 

El resto, un intercambio de golpes, rasos y aéreos, que determinaban que el más mínimo detalle lo podría resolver. Y lo logró un tobillo; el mismo tobillo que empató contra el Depor y que dio tres puntos ante el Granada. Un centro raso de Orellana que se pasea por el área sin que se remate ni se despeje es la presentación para el segundo nombre de la noche: Mario. 

Mario Bermejo, ese delantero que hace la labor sucia del equipo desde la pasada temporada y al que las circunstancias le han devuelto a sus orígenes de delantero de área. Y su tobillo, un elemento que en fútbol es apreciado para la rosca, para el virtuosismo, pero que en Mario alcanza la categoría de elemento fundamental para el remate. Ante el Depor, su tobillo trastabilló el balón para saltar a un defensa en la línea de gol; ante el Granada, sirvió para convertir su propio disparo en una parábola hacia la escuadra; y ayer, era el que apretaba el gatillo rezando porque estuviese ahí la bala definitiva. 'Mordido', dicen que remató. 'Tobillado', más bien. El balón sale disparado en vaselina, rozando el palo y tardando tanto en entrar como poco tardan en estallar las gargantas ante un gol. 

Si en Mallorca la bala era de Giovani, ayer la tenía el tobillo de Mario. Habrá que nombrarlo, por el momento, Tobillo de Oro.  

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