Mejor llame a Radoja

Balaídos vivió uno de esos típicos partidos subacuáticos en los que el fútbol es algo secundario. La pelota se negaba a rodar, los jugadores corrían con precaución para no resbalar y cada control era una faena. Entre la marejada el Celta hizo todo lo posible para  ceder lo menos posible y ganar cada balón dividido; y los mejores minutos de los locales coincidieron con los de más frescor del medio campo, cuando el Elche no encontraba líneas de pase y se dedicaba a despejar ladrillos. Ahí sobresalieron Augusto, el más aguerrido y argentino de los argentinos –con permiso de Cabral–, y, sobre todo, Radoja.

El tanque de Novi Sad completó una actuación sublime, quitando una pérdida comprometida. Sus estadísticas de pase fueron de partido en seco, con nueve de cada diez envíos buenos. A la hora de bregar, ganó el ochenta y tres por ciento de los duelos aéreos, a lo que hay que sumar nueve despejes. También nos dejó un par de “croquetas”, una serie de regates oportunos y un disparo que por nada no acabó en gol. El bueno de Nemanja se ha adaptado al doble pivote de forma magnífica, compartiendo funciones y coberturas con acierto. 

Esto tiene una importancia tremenda de cara al futuro del serbio, porque se ha desembarazado de la etiqueta de hombre ancla, de último recurso o, como alguna vez dijo Berizzo, stopper. No tiene miedo de lo que pueda venir: recibe de espaldas entre dos marcas, se gira, la pasa al que está libre y le acompaña. Así todo el partido, y si hay que asomarse por el área, pues progresa, levanta la cabeza, se hace un hueco y prueba al portero con la zurda. Esta habilidad para adaptarse y aprovechar la potencia física permite que otros obren con calma, sin roles tan marcados, porque tan pronto se despiste la zaga oponente Radoja puede ponerse con dos pases en la zona de remate. 

Con estas credenciales el chico revelación ha vuelto a revelarse imprescindible, no importa cuál sea el cariz del encuentro. Aporta como pivote, de lateral o de central, llega siempre en ayuda, y es cuestión de tiempo que gane algo más de aportación ofensiva. Queda mucha técnica por explotar en él, denota madera de ambidiestro e inteligencia para escoger la mejor opción. Nemanja sostiene al Celta en los peores momentos: es un jugador sobre el que armar un equipo. Si tiene algún problema, mejor llame a Radoja.

Así distribuyó Radoja ante el Elche (Squawka)

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