Liberen al danés

No hay más que observar por unos segundos su rostro para adivinar la ascendencia; mueca rígida, ojos de profundidad insondable, serenamente fríos; sobre unas cejas prominentes, frente amplia y recta, que remata una cabeza afilada en sus extremos, ancha en la mandíbula; atestiguando la madurez, una discreta y clara barba, al igual que lo hacen las arrugas y diferentes marcas de las mejillas; y un cabello escaso pero revuelto, rubio nórdico. 

En contraste a una personalidad recogida, con reflejo en un semblante por lo general serio, Michael Krohn-Dehli posee una energía interior intensa, heredada de gentes largo temidas por su fiereza. Indoblegable, fuerte y experto, el internacional por Dinamarca se ha convertido en un jugador total, dotado de una gran claridad para interpretar el tempo del fútbol. Frío a la par que valiente, su confianza le permite obrar y ser decisivo desde lo individual, sin perder por ello la disciplina grupal. Krohn-Dehli, ante el Everton-Dave Thompson

Y con este brío e intensidad que le caracterizan, lo mejor es darle rienda suelta, dejar que sea él quien encuentre las debilidades del contrario, percutiendo y desorganizando las filas defensivas con un enorme repertorio de recursos, armas al servicio de una bravura que se malgasta en el pivote. Una demarcación adelantada, pero sin alejarse del carril central, permite al danés disfrutar tanto en la creación como en la destrucción, sin que en ningún momento las piernas flaqueen. 

Como sus antepasados, los indómitos berserker, Krohn es un perjuicio para la moral de sus contrincantes, mientras que el voluntarioso desempeño supone un ejemplo para los compañeros. Es, desde el silencio, un tótem que imbuye de ánimo, una pieza solidaria e irremplazable en el grupo. Su sola presencia puede ser un factor clave, debido a que aporta regularidad, compromiso y variedad de disposiciones tácticas. Sin embargo, ésta es sólo la versión actual; por muchos años Michael desempeñó lejos de su sitio natural, lo que le impidió destacar más que por actuaciones puntuales. 

Después de seis años en la liga holandesa, en la que debutó como profesional desde las categorías inferiores del Ajax, el escandinavo fue a parar al Brondby de Selandia, un modesto club que no obstante logró consagrarle en la selección danesa. Todo ello desde la posición de extremo zurdo, apartado del meollo, de la batalla primordial por la posesión y el dominio del partido. Luego, dorsal nueve para la Eurocopa 2012, justo antes de su arribo a Vigo, y un gol memorable que permitió asociar su nombre a la derrota de Países Bajos en el partido inaugural. Un tanto que mostró las mejores cualidades del vikingo: contundencia, oportunismo y seguridad.  

Desde entonces, su historia es más familiar. Llegó a cambio de un millón de euros. Con Paco Herrera y Resino se mantuvo como extremo, rindiendo con fiabilidad, discreto en la ofensiva –un gol en toda la temporada–, y fue Luis Enrique el que destapó las verdaderas capacidades como mediocampista. Alternando entre el interior y el pivote, el esquema cuatro tres tres del asturiano le convirtió en lo que es, dotándole de un escenario ideal para destacar y avasallar. 

Asistimos ahora a una pretemporada en la que Berizzo insiste en Krohn-Dehli como parte adelantada de la medular, aún con el pivote defensivo en una situación delicada. Un encuentro tras otro el nórdico se está encargando de resolver el debate, con una soltura y un buen hacer que llaman la atención sobre su contrato, que finaliza en la presente campaña. Papeleo a un lado, el Celta cuenta con una rareza futbolística que, explotada convenientemente, es el engranaje capital de todo el sistema. Nada de boludeces. Liberen al danés. 

{youtube}

{youtube}

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS