¿Cuánto vale Yoel?

“Siempre he antepuesto los intereses del Celta a los míos propios, porque eso es lo que me inculcaron desde pequeño en A Madroa y eso es lo que entiendo yo por ser jugador de este equipo”.

El mensaje de agradecimiento de Yoel tiene un regusto a misión cumplida, de servicio prestado hasta en la propia despedida. No es una situación nueva en el club vigués, pues los canteranos han sido siempre un bien difícil de retener. Algunos de los polluelos salieron para aligerar el amenazante peso de la deuda –Rodrigo, Denis, Joselu–, y otros crecieron hasta que el nido se les hizo pequeño –Aspas, Michu, Lago–. La venta de Yoel es la excepción a esta forma de gestión.

En este caso se encontraron, en esta metáfora utilitaria que es el mercado de fichajes, Celta y Valencia con mutuos intereses. En la ciudad del Turia buscaban reemplazo para un desdichado Guaita, que después de sonar para el Barça fue desestimado por Nuno Espírito Santo; la solución cogió tintes de urgencia por la rotura fibrilar de Diego Alves, quien sí contaba con el beneplácito del preparador portugués. Los che, para empezar, contaban con no invertir más de lo obtenido por la venta del descarte.

Cuando en Vigo recibieron la primera oferta por escrito, tanteando el precio de Yoel, la situación de Guaita ya había cambiado. El Getafe pilotado por Paco Rufete era la única salida del valencianista. Entre ambos clubes siempre hubo buen entendimiento, pero los azulones se negaron a desembolsar. No quedó otra que otorgar la carta de libertad (con condiciones de tanteo y porcentaje de futuras ventas) para centrar los esfuerzos en fichar al canterano celeste. 

En Praza de España se intentó aparentar normalidad ante la misiva, disimulando la necesidad de desprenderse de uno de los arqueros. Yoel, pese a ser titular indiscutible con Luis Enrique, era el elegido por obvios argumentos. Transferir a Rubén Blanco no era una opción, y el joven activo no se planteaba una cesión; hacer lo propio con Sergio significaría un retorno mínimo y la suplencia factual de Rubén, algo que ralentizaría su aprendizaje.

Yoel, a quien restaba un año de contrato, había advertido la falta de esfuerzo por parte del club y tampoco quiso ir a la baja en la renovación. Era el momento de anteponer los intereses del Celta, como le enseñaron. Y en ese momento en el que el Valencia tuvo el sí del vigués, las negociaciones fueron veloces. Dos días bastaron para acercar las posturas y cerrar el trato, que rondó supuestamente los dos millones de euros. Aquí comienza el debate entre el valor real del cancerbero y el valor de mercado, entre las necesidades de la entidad levantina y la gallega.

Cuentan al alza el rendimiento del jugador, catalogado con frecuencia entre los mejores en esta pasada temporada, la edad, la urgencia de Nuno por contar con otro portero, la solvencia del Celta, el renovado potencial financiero valencianista y el interés de otros clubes (Sevilla, Real Sociedad). En el otro lado de la balanza está la situación contractual de Yoel, la irrupción de Rubén Blanco...y la continua y sorprendente devaluación de los porteros en el campeonato español.

Dicha devaluación tiene una explicación sencilla, que en términos económicos se expresaría como un aumento continuado de la oferta. Hay porteros en cantidad y también en calidad, una dinámica con reflejo también en la selección absoluta. Este abastecimiento de guardametas contrasta con el resto de grandes competiciones, y en especial, en los combinados nacionales de mayor prestigio*. Existen paradojas como la del Sevilla, cuya portería contó en dos años con Palop, Varas, Diego López y Beto.

Las estadísticas de Yoel en su debut en Primera División son más que notables, con 35 apariciones y siete veces imbatido; un total de 52 goles encajados hacen una media de 1,49 balones a la red por partido; y con 89 paradas, promedia 2,54 intervenciones. Los datos le sitúan, con 25 años, entre los mejores de la Liga: mejorando a porteros como Andrés Fernández, y ligeramente por debajo de Beto o Bravo, más experimentados y en conjuntos más competentes en materia defensiva. En cifras similares de paradas, pero con menos goles concedidos, estarían Caballero y Diego Alves, y ya más distanciado, Keylor Navas. Otros guardametas han intervenido con menor frecuencia, como es el caso de Asenjo e Iraizoz, que no llegan a las dos paradas por encuentro.

Si ponemos en relación la clasificación del equipo junto al número de paradas medio, Yoel sería el quinto con mejor rendimiento, sólo superado por Bravo, Caballero, Alves y Navas, y justo por encima de Beto, Asenjo e Iraizoz**.

Fuera del ámbito local, otros porteros traspasados –con igual o mayor edad– por el doble de dinero no pueden aportar estadísticas comparables por partido jugado. Es el caso de Ben Foster, Lindegaard o Stekelenburg. Al mismo tiempo, la media de paradas y goles encajados por Yoel se aproxima a la de guardamentas que costaron entre tres y seis veces más, como Lloris, Handanovic o Ter Stegen. Todo este baile neurótico de cifras no es concluyente por sí solo, pero aporta una imagen global de la valoración que tienen los porteros en nuestro campeonato. Si nos atenemos a la lógica de mercado español, la transacción entre Celta y Valencia es justa, como ilustra el gráfico.

 

Por otro lado, pone en duda el desembolso en porteros como Claudio Bravo o Caballero, cuyos traspasos superan con holgura los diez millones de euros. Y, sobre todo, da buena cuenta de la diferencia abismal que existe entre la Liga BBVA y otros campeonatos europeos, en los que por un guardameta de igual o parecido rendimiento se paga de media entre dos y tres veces más. Una situación que los equipos españoles no han sabido aprovechar –salvo en contados casos, como Caballero, De Gea o Robles–.

Ahora, la duda es, ¿cuánto hubiese percibido el club olívico si el canterano hubiese acabado en la Premier, o en el Calcio? Quizá no es tan importante cómo negociar, sino con quién negociar.


*Inglaterra cuenta con Hart y Foster, Francia con Lloris y Landreau, Países Bajos con Cillesen y Krul, Portugal con Rui Patricio y Eduardo, Brasil con Julio César y Víctor. Las dos excepciones son Alemania, con Neuer y Weidenfeller, e Italia con Buffon y Sirigu.

**Courtois, Valdés y Diego López no aparecen aquí señalados al no alcanzar siquiera un gol encajado por partido. Iraizoz concedió 0,97 goles de media, promediando 2 paradas, pero con el Athletic como cuarto clasificado con 70 puntos, se puede interpretar que su rendimiento en portería fue mejor al de los tres primeros, por la evidente superioridad que demostraron frente a los diferentes rivales. De hecho, Iraizoz realizó un 77% de blocajes, frente al 89% de Courtois, el 78% de López, o el 73% de Valdés; esto da una idea de la comodidad con la que recibió. Fuente: Squawka.

***Rulli: Estudiantes de la Plata, cantidad pactada con el Atlético de Madrid

 

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