Larrivey, un perfil que faltaba

Joaquín Larrivey se ha convertido en la primera contratación de la 'era Berizzo'. El Celta confirmó hace dos días la llegada del delantero argentino tras finalizar su contrato con el Rayo, equipo que tenía la opción de renovarlo por dos temporadas más pero que decidió abandonar para aceptar la oferta celeste. Larrivey (Gualeguay, 1984) cumplirá treinta años en poco más de un mes y vestirá la elástica celeste durante las próximas tres temporadas, con la posibilidad de otra opcional.

En Europa ha vestido la camiseta de Cagliari italiano y más recientemente la del Rayo Vallecano, pero su dilatada carrera se ha desarrollado, cesiones de los italianos mediante, al otro lado del charco (Huracán, Vélez, Colón en Argentina y el Atlante en México). Larrivey llega a Vigo tras una gran temporada con el Rayo Vallecano, donde consiguió la mejor cifra goleadora de su trayectoria profesional con 12 tantos. La cifra en sí no es espectacular, pero cabe destacar que la inmensa mayoría de esos goles llegaron en la segunda vuelta, pues durante el primer tramo del campeonato apenas contó para Paco Jémez. Al argentino le costó ganarse la confianza del peculiar técnico franjirrojo, aunque finalmente acabó consagrándose como una de las piezas clave en la salvación de los vallecanos.

Por su físico (1'85 metros, 82 kilos), rápidamente podemos asociar a Larrivey con el perfil de delantero 'tanque' (fuerte, corpulento, dominador del juego aéreo, fijador de defensas...), y no nos equivocaríamos, pero Larrivey es más que eso. Pese a su altura, el argentino es mucho más que el típico rematador, pues posiblemente su mayor virtud sea su capacidad de asociación, vital en el estilo de juego celeste. También sabe jugar de espaldas, aguantando la posición para la llegada de sus compañeros a posiciones más peligrosas.

Otra gran virtud del nuevo delantero celeste es su aportación al balance defensivo de su equipo. Su gran zancada le permite encimar rápidamente a los defensores cuando intentan sacar el balón jugado, además de que su envergadura le permite defender con bastante éxito las jugadas de estrategia.

El gran punto a mejorar de Larrivey es su remate a puerta con los pies. Si bien anotó goles de bella factura en su breve estadía en la capital, sus siete tantos con las piernas necesitaron de 42 disparos a puerta, o lo que viene siendo lo mismo, el año pasado tuvo poco más de un 14% de acierto con los pies.

Con todo, la contratación de Larrivey completa el cupo de delanteros celestes y aporta un nuevo perfil que hasta ahora el Celta no disponía. Los que lo han disfrutado en Vallecas dicen de él que es un jugador muy comprometido con el equipo y su rendimiento, un jugador de los que hacen grupo y no levantan la voz si no tienen el protagonismo deseado. Esperemos que su paso por Vigo sea tan satisfactorio como su paso por Vallecas.

 

Agradecimiento especial a Juan Carlos, de Rayoherald.com, por su colaboración.

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