...de nada.

Reza el famoso refrán popular “de bien nacido es ser agradecido”. Para entender lo que esto significa es necesario recordar que el concepto de honor se vincula al de familia, siendo heredable el buen concepto que de una persona se tenga por sus descendientes. Así, bien nacido es quien proviene de noble linaje y también quien se comporta con nobleza. Curiosamente, el himno del Celta de Vigo contiene la frase “tu lema es noble juego”, y como nobles que somos, damos las gracias, pero también la réplica de cortesía habitual a ellas.

Ya sea el Día de la Madre o del Padre, un cumpleaños, Navidad, Janucá o Diwali, el ser humano acostumbra a hacer regalos. Es inherente a nuestra naturaleza bondadosa. Compartimos y proveemos a nuestros seres queridos, aunque habitualmente también (¿por qué no?) para recibir algo a cambio. Generalmente, solemos regalar en base a nuestro propio patrimonio, nunca por encima de nuestras posibilidades, sin embargo, existen unos pocos Homo Sapiens que son diferentes al resto: los celtistas. Los celtistas regalan siempre, en cualquier fecha. Son los más desprendidos de entre todos los humanos. Les encanta dar y jamás para recibir nada a cambio, sino por su propia y grandísima indulgencia. Algunos pensarán que con estos regalos se ganarán la redención para ir al cielo del fútbol debido a sus buenas acciones. Yo no lo creo.

El Celta viene siendo desde aquel clásico partido hace ya más diez años contra la Real, que la condenó a no ganar su Liga (aunque consiguió colarnos en la Champions), las “Hermanitas de la Caridad” del fútbol. Siempre da y da a  sus semejantes. Reparte los pocos bienes que atesora sin ningún reparo. Es la bondad personificada. “¿Te hacen falta unos puntitos? Aquí tienes.” “¿Necesitas reforzar tu moral con una victoria? No te preocupes que aquí estamos”. El “Guaje” Villa estaba falto de confianza el sábado, pero ahí tenía al Celta para que se volviera a hablar incluso de su participación en el próximo Mundial. Somos unos santos. En momentos como los vividos este fin de semana en Balaídos yo únicamente podía darle vueltas a la cabecera de aquella serie de los 80 cuya música sirve para motivamos en cada descanso: “si tiene usted algún problema y se los encuentra, quizá pueda contratarlos”. El Real Club Celta de Vigo es “el equipo C”; pero no de “Celta”, sino de “caridad”.

Pero, ¿por qué quedarse ahí cuando aún tenemos un colchón de 4 puntos con el descenso? Todavía podemos ir a Valencia el próximo fin de semana a regalarle un par de goles al Levante para que pueda aspirar a algo más que la permanencia. ¿Qué os parece? Yo me siento, y más que nunca, magnánimo (signifique lo que eso signifique). En fin, supongo que el sarcasmo no es lo mío, así que esta vez, espero que me permitáis cerrar el artículo con un diálogo que trate de ilustrar mi manera de ver lo que desde hace largo tiempo nos está sucediendo:

-¿Diga? El “Equipo C” al aparato.

-¿Hola? Sí… soy Joaquín Caparrós. Me han hablado de vosotros y…

-Sólo díganos qué desea.

-Necesitamos una victoria para reforzar nuestra moral de cara a entrar en la siguiente edición de Europa League.

-Descuide, pasaremos a visitarlo esta semana.

-Pues muchísimas gracias.

-…de nada.

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