El equilibrio del Universo

Según la cultura hindú, y más concretamente lo relacionado con sus creencias religiosas, existe una energía trascendente, invisible e inconmensurable, que se deriva directamente de los actos de las personas. A esta fuerza sobrenatural se le suele conocer como “karma”, y se interpreta como una ley cósmica de retribución, o de causa y efecto. Esto se refiere al concepto de "acción" o "acto" entendido como aquello que genera el comienzo del ciclo que a su vez se convierte en una pescadilla que se muerde la cola: por cada acto en una dirección, una retribución en el mismo sentido, y viceversa. En nuestros pequeños grandes debates de Río Alto, cada vez estamos más seguros que eso del Karma existe, al menos, en términos meramente futbolísticos, claro.

Si nos paramos a analizar detenidamente el transcurso de la temporada, nos encontramos con partidos de la primera vuelta en los que se obtuvo un pobre rédito para el trabajo realizado (como ante el Espanyol o el Granada), aunque otros en los que la victoria vino “de rebote” (como en Sevilla ante el Betis). Haciendo un cálculo subjetivo, aunque pormenorizado, creo que sinceramente a estas alturas al Celta aún se le deben unos 6 puntos arrebatados en partidos que a priori podría haber sacado adelante, pero que por circunstancias adversas (fuesen cuales fuesen, no voy a mencionar los ARBITRAJES) le fueron tomados (como en Valladolid o Anoeta, entre otros). Si el Karma sigue haciendo de las suyas, con nosotros todavía tiene trabajo por delante…

Considero de recibo el mencionar que no hablo sólo de esta temporada, sino también de toda nuestra historia reciente. A riesgo de mirar demasiado hacia mi propio tejado, todos estaremos de acuerdo en que a esta afición se la ha castigado ya suficiente. Se le ha quitado ya demasiado. Hace poco que hemos vuelto a Primera pero, ¿acaso no era el lugar que nos correspondía? ¿No era el Celta un equipo temido en gran parte de Europa? ¿No ocupamos ese decimoprimer puesto de la clasificación histórica de Primera, suplantado por un “Superdépor”, a golpe de simpatías y dinero turbio? Es posible que estemos enfilando el camino de retorno al lugar que nos pertenece por derecho. El que nos debe el Karma.

El Celta navega, a estas alturas de la temporada, en el Mar de la tranquilidad. Está en el centro de la balanza, en el punto justo del equilibrio. Decimoprimero, a ocho puntos del descenso, pero a tres de Europa. Con nueve equipos por debajo, aunque sólo con cuatro por encima. Es el momento de decidir si quiere desnivelar esa balanza mística y universal. El siguiente paso: enmendar el grave error de aquellas discutidas rotaciones en el Coliseum contra el Getafe, dando un paso más hacia la ansiada permanencia. Los azulones llevan desde noviembre sin ganar, y su situación es cada vez más complicada, con una trayectoria exactamente opuesta a la nuestra. Aunque no sé qué significan ni para qué valen las estadísticas en este mundo, yo espero que las rachas continúen, como mínimo, una semana más.

En este momento sólo nos resta preguntarnos, con 42 puntos en juego todavía (aunque faltan los tres duelos contra los que monopolizan el liderato) y teniendo la cabeza bien fría… ¿y ahora, qué? ¿Qué quiere el Celta realmente? ¿Qué quiere la afición? ¿Qué quieren los jugadores? ¿Seguir navegando en el mar de la tranquilidad y disfrutar de un plácido final? ¿Mirar hacia arriba, o volver a vivir uno de infarto, como el año pasado? Si es cierta toda esta corriente filosófica que dice que “el tiempo pone a cada uno en su lugar” la respuesta, en definitiva, sólo la tiene el Karma, que será el que mantenga ese "equilibrio del Universo".

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