La suerte, el gas y el imbécil

Desde el empate contra el Athletic y la buena imagen dada en los últimos partidos, el Celta parece otro. Sobre todo a ojos ajenos. “Este año no descendéis”. “El Celta tiene equipo y buenos jugadores, lo raro era lo que le pasaba hasta ahora”. Ese pecho hinchado cuando se aprovecha la buena racha de tu equipo ha sido una constante en cada aficionado celeste. Si a eso le sumas algo de suerte, el resultado es la satisfacción hecha afición.

El Villarreal calcó el partido de ida en Balaídos; jugando bien, presionando, combinando y teniendo ocasiones para romper el marcador. Y si la suerte (aquel canto en los dientes) hizo acto de presencia esa vez, repitió asistencia en el Madrigal, sobre todo cuando el empate parecía un buen resultado. La victoria supone 3 puntos importantísimos, pero también la reconciliación del equipo con esa musa de la inspiración llamada “suerte”, que agarró el pie de Alex López y peinó con Orellana el balón en perfecta ejecución. Esa musa esquiva que se reencontró con el Celta. 

La imagen del equipo de Luis Enrique fue similar a la de otras victorias fuera de casa, cuando Yoel hace lo imposible para detener al rival y alguien tiene el ojo clínico para acertar en lo que el rival falla de manera constante. Y es que la imagen de equipo complicado ya empieza a asociarse al Celta; no es aquel grupo que buscaba el balón para jugar al toque, a veces demasiado refinado y blando, sino que ahora suma una intensidad en defensa que, como se suele decir, es el comienzo del mejor ataque. Y, repito, esa pizca de buena suerte para estar fino en los últimos metros. A balón parado, además, una de las grandes carencias defensivas y ofensivas que ha mostrado el equipo en los dos últimos años. 

La suerte a veces se llama confianza, otras veces justicia poética (el intercambio de situaciones en las que salió perjudicado por victorias menos merecidas) y otras se llama trabajo. Porque es evidente que la suerte se busca, y que si bajan las musas, que te pillen trabajando. A las sorpresas del once del Celta sólo cabe atender a necesidades del equipo: Oubiña quizás no está para rendir al mejor nivel, Fontás hace trabajo doble en la posición, a Krohn-Dehli se le premia un buen partido y Augusto y Alex López rotan con el objetivo de llegar frescos al tramo final. Algo se está haciendo bien, es evidente, porque el equipo llega bien a esta fase de la temporada, la que suele decidir si vas para arriba o luchas por no irte hacia abajo, pero está claro que queda un largo camino por recorrer, con los tres primeros en el horizonte que suele significar nueve puntos menos. Pero todo se andará. 

El partido estuvo marcado por el lanzamiento de un bote de gas lacrimógeno al césped cuando el partido llegaba a su final. Decía Roig que había sido lanzado por alguien “ajeno”... Lo extraño es entrar en un campo con un bote y un supuesto lanzador para el artefacto. Dos conclusiones sobre eso: el que lo hace es un imbécil con ganas de montar el pollo; y la seguridad para entrar en el estadio es, como mínimo, poco fiable. Un bote no es una bolsa de pipas, por lo menos a simple vista.

Igual que el imbécil que lanzó un mechero a Cristiano, el imbécil que lanzó la botella contra Juande Ramos o el imbécil que pone en riesgo a jugadores y árbitros en un ataque de estupidez que roza el delito. Todos esos imbéciles que no representan ni a equipos ni a aficiones, todos esos imbéciles que deciden ser protagonistas por un día para, vaya usted a saber, contar luego a sus amigos que casi le parte la crisma a alguien. Supongo que hay imbéciles que les ríen las gracias, pero la mayoría de la gente está cansada de la estupidez del imbécil de turno. 

El caso del bote de gas (¡un bote de gas lacrimógeno!) afectó también a los periodistas que estaban en ese fondo trabajando, a los cámaras, a los recogepelotas, a los miembros de seguridad... Vamos, un ejemplo de imbecilidad elevado al cubo. Ahora vendrá una multa o un apercibimiento de cierre y santas pascuas, a voltear el reloj de arena para esperar cuando será la próxima obra de estulticia.

Nolito refrendó la victoria en un campo semivacío. 3 puntos que alejan del descenso y acercan a la zona europea. Yo me conformo con llegar a la última jornada salvados, que es el objetivo que no se puede perder de vista. Lo que venga de más, bienvenido sea. Hasta final de temporada quedan unos 3 meses de mantener una línea que marca un objetivo. Y que sea sin imbéciles, por favor. 

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