Un regate al destino

Qué caprichosos son los “designios divinos”. Bueno, así lo llaman algunos; otros, simplemente recurren a lo que llaman “destino”, o a la “suerte”. Quizá un ateo corriente debería replantearse si no son todos ellos lo mismo, al fin y al cabo. En cualquier caso, en el mundo del fútbol está claro que no existen fórmulas para que las cosas salgan como salen cuando baja el telón. Algo así fue lo que me empujó a reflexionar lo ocurrido la noche del viernes en Balaídos.

Una vez salvados aquellos infinitos escalones, logré alcanzar mi asiento en la grada de Río Alto, junto a los compañeros de fatigas de toda la vida. Entre todos ellos, no se encontraba ni uno que confiara en la victoria. Es más, ya bromeábamos cínicamente con el hecho de estar subidos allí arriba soportando las condiciones climáticas por el simple motivo de ver a nuestro Celta sucumbir ante el colista. Pero, como todos sabemos, aquello no sucedió. Apareció, una vez más, un invitado a la fiesta que hace apenas un par de meses la mayoría daba por perdido. Algunos lo conocen como “El Poeta”; otros, como “el Asesino Silencioso”, pero otros nos desgañitamos gritándole “¡Fabián!” desde nuestra butaca. Orellana se erigió como el comandante de la Escuadra Celeste para, además de anotar dos preciosos goles, trabajar como el que más por y para el Celta. Defendió, atacó, corrió arriba y abajo, e hizo lo que a él más le gusta: regatear. Y además, consiguió no sólo regatear a todos y cada uno de los integrantes de la maltrecha defensa bética, sino que también realizó un quiebro al propio destino futbolístico que nos sentenciaba con aquellas frases tan aburridas: “entrenador nuevo, victoria segura”, y “el Celta resucita a los muertos”.

Sin embargo, eso ya forma parte del pasado, y ahora, una vez superada la prueba de fuego y echados por tierra los tópicos de los que yo mismo hice gala, es el momento de mirar hacia adelante. Pero sin un exceso de optimismo, sino viéndonos en la tabla clasificatoria tal y como estamos: a tres puntos por encima del descenso, aunque (sí, es cierto) con otros ocho equipos al menos en la eterna pugna por la permanencia. Esta vez habrá que viajar fuera de nuestro cálido hogar hacia el frío sur, donde nos espera la posibilidad de encadenar dos victorias seguidas, algo que no conseguimos desde hace un año y medio. Otra vez habrá que pelear por liberarnos de una más de nuestras innumerables cruces.

El calendario, por causa de los caprichos de las televisiones (o, ¿quién sabe? quizá del “destino”), ha vuelto a decidir que el Celta se la juegue ante un rival directo en la noche del viernes. Y curiosamente, contra otro más de la comunidad andaluza, donde ha obtenido este curso 16 de los 22 puntos que ostenta. De nuevo los hados se conjuran para que varios jugadores que militaron allí, en el Granada, puedan ahora desde nuestras filas, hacer sangre de su antiguo equipo. Uno de ellos es “El Poeta”, “El Asesino Silencioso”: Fabián Orellana, que nuevamente deberá ayudarnos a regatear al destino.

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS