Victoria globalizada

Llegué apurado a casa. Me había perdido toda la primera parte del partido y tenía que intentar conectarme rápido para no perderme nada de lo que se quedaba por jugar. Como ahora vivo sin móvil moderno, no tuve acceso a internet hasta que encendí el ordenador; el resultado era de 1-1 y me sorprendió el autor del gol: Orellana. Eso sí, me conecté al primer enlace que funcionaba para seguir on line el resto del partido. Y dio la casualidad de que era una televisión argentina la que daba el partido. 

Por la costumbre, no caí en la cuenta de que aquellos dos comentaristas de acento porteño estarían en una cabina de alguna televisión en Buenos Aires, por ejemplo. Sólo podía pensar que uno de ellos era de la calle Zamora y el otro de Traviesas, y que se conocían, por ejemplo, de estudiar juntos en el Santo Tomé. Vamos, que eran vigueses que, circunstancialmente, vivían en Buenos Aires y aprovechaban el trabajo para ver los partidos de su Celta. Pero poco a poco, me fui dando cuenta que para ellos era como para un par de españoles narrar la Premier League. 

El gol de Oubiña casi me cogió acomodándome en el sillón. Y por cómo cantaron el gol, parecía que era Riquelme con Boca. “Gol, gol, gol, gol, goooooooooooooooool del capitán del Celta”, exclamaba quedándose casi sin aire uno de los narradores. Oubiña renacía de las cenizas en las que parecía inmerso desde hace unos meses, como el día que marcó el empate contra el Barcelona. Era la sabiduría del capitán entrando en el segundo palo, algo más propio de Alex López o Augusto, y era el camino que comenzaba para lograr la (por fin) primera victoria en Balaídos. 

Con el tercer gol de Charles, la cosa parecía ya sentenciada. Dominio celeste y poca profundidad del Almería, que notaba la baja de Rodri. De nuevo, cantaron el gol. Primero un silencio sepulcral que acompañó a la carrerita de Charles al confirmarle el árbitro que el balón había entrado y luego un estallido de “¡Gooooooooooool!”. El otro comentarista apuntaba: “Había unos fantasmas en Balaídos, pero el Celta les ha dicho 'Fuera' y ellos han contestado 'Aquí no tenemos sitio, vámonos'. Desde Buenos Aires sabían que el Celta lo pasaba mal en casa y así lo contaban ellos. Y reconocían la buena jugada y la lucha de Hugo 'Masho', lateral derecho del Celta. 

Y con el resultado a favor, ya era hora de escuchar tranquilamente la narración tan peculiar que se da desde aquel país, tan puro en sentimientos, en forma y fondo, cuando hablan de fútbol. Lo inquietante fue una conversación entre los dos comentaristas sobre la mascota del Celta. “Sí, sí, la mascota del Celta es... espera que recuerdo... un gato, sí, un felino. Pero ahora no se ve mucho por el campo...”. Así que, para ellos, Celestino, aquel narigudo, era un gato. Curioso. Mientras, el Celta dominaba el balón y el partido se hacía más lento, conservando la ilusión de la victoria en la escasa actividad del Almería. El Celta robaba el balón rápido, aunque para ellos lo “pellizcaba” el jugador que arrebataba el balón. 

Las alabanzas eran para Rafinha, “el pibe”, y Orellana, del que explicaban que no jugaba mucho porque Luis Enrique no confiaba en él, aunque estaba dando un nivel muy alto. Y tocaba pedir la entrada de su compatriota, de Augusto Fernández. “A ver si podemos ver un ratito al argentino”, decían, y explicaban que procedía de una zona agrícola de Buenos Aires. Cuando el cuarto árbitro marcaba el dorsal del cambio y 'el negro' entraba en el campo, uno de los comentaristas le dijo al otro: “Ahí está, usted lo pidió y ahí está”. Y comenzaron un debate sobre si había coincidido con Torsiglieri, defensa del Almería, en Vélez... pero acordaron que no. 

El cambio de Jonny por Toni les desestabilizó por completo. Pensaron que era Nolito el que entraba al campo, así que tocaba restructuración mental del sistema. “Sí, Luis Enrique parece que opta por un 3-4-3 que, está claro, no le es extraño ya que es típico del Barcelona de su época”. Pero pronto cayeron en la cuenta de que era Jonny, así que nada cambiaba. Para cambiar de tema, elogiaron la camiseta del Celta, una de las más bonitas de Primera División, no así la del Almería. 

En fin, que el Celta ganaba por fin en casa con buen juego y no demasiados apuros. Pero el balón que casi entra en el último segundo a favor del Almería y que casi bate al 'arquero Shoel' les permitió resumir a este Celta de una manera muy acertada, aunque la sentencia viniese desde Buenos Aires. 

“Así es el Celta, ya ven. Gana sin problemas hasta que casi le hacen un gol tonto en el último segundo. Lo van a pasar muy mal con este tipo de cosas...”. Y rápidamente despidieron la conexión. Y yo desconecté la mía, que tocaba celebrar la primera victoria de la temporada en Balaídos.

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