Análisis del rival: U.D. Almería

Que el Almería iba a ser uno de los equipos que lucharían por evitar el descenso era algo que se sabía desde el comienzo de la liga, pero se han metido de lleno en esta lucha por méritos propios. Pese a la buena racha reciente (tres victorias en los últimos cuatro partidos), los rojiblancos tardaron once jornadas en conseguir su primera victoria y en ese tiempo apenas consiguieron tres empates. Lo cierto es que perdieron a piezas claves del ascenso como Javi Gracia o, sobre todo, Charles, quien anotó 32 dianas con los andaluces el curso pasado; tocaba recomponerse y apostaron por la continuidad (bastantes pocos fichajes para ser un recién ascendido) y por un hombre de la casa para dirigir la nave almeriense, pero Francisco no ha encontrado el rumbo hasta pasado un tercio de la competición. Los andaluces llegan a Balaídos con los mismos puntos que los locales y la necesidad de ganar para evitar complicarse la vida, lo mismo que su anfitrión la tarde de mañana.

 

Pese al buen juego desplegado por los rojiblancos desde el comienzo del campeonato, la defensa hacía aguas y recibían más de dos goles por partido en los siete primeros encuentros, muchos de ellos en los momentos finales del partido teniendo un resultado muy encarrilado; principalmente el problema venía de los laterales tan ofensivos de los andaluces, que permitían a los rivales encontrar muchísimos espacios. La solución de Francisco tardó en llegar, pero decidió optar por una defensa de cinco hombres, consiguiendo mantener así el buen trato de balón, especialmente al contragolpe, resguardar a sus laterales y reducir drásticamente el número de goles encajados (sin contar el partido del Madrid, poco más de uno por partido desde el cambio).

En ataque, una de las principales novedades reside en la posición de Soriano, mucho más retrasado que en etapas anteriores. Acostumbrado a labores de mediocentro por delante de la defensa, Francisco ha decidido situarlo más adelantado, casi al lado del delantero, aunque desde el cambio  ha retrasado unos pocos metros su posición. La ubicación del jugador maño favorece al juego directo del equipo, que mediante el buen golpeo de Verza desarrollan su juego ofensivo, buscando la segunda jugada y los rechaces en la frontal. Además, las subidas por banda de Rafita y Dubarbier dan amplitud al juego del equipo y permiten que otros jugadores, especialmente Suso, caigan hacia adentro para participar más en la elaboración del juego. Una buena noticia para el Celta será la ausencia de Rodri, máximo goleador almeriense con 7 tantos, y su lugar lo ocupará, presumiblemente, un viejo conocido celeste: Óscar Díaz, quien aún no se ha estrenado en Primera.

Curiosamente, es otro viejo conocido celeste uno de los máximos responsables del cambio de dinámica de los rojiblancos: Esteban Suárez está viviendo una segunda juventud. Pese a sus 38 años, el asturiano está como en sus mejores tiempos y, pese a los cinco tantos encajados la última jornada, está sorprendiendo a propios y extraños. Acumula en torno a cuatro paradas de media por partido y ha dejado a Óscar Ustari casi sin opciones de tomar la portería andaluza.

Finalmente, y pese al gran número de jugadores que acumula en ataque, los andaluces no se caracterizan por ser un equipo experto en la transición ataque-defensa, lo que permite al rival armar los contraataques con bastante facilidad, pese a que el cambio de esquema haya reducido el número de goles encajado y la sensación de seguridad general. Lo cual no es malo, pues el hecho de jugar contra un rival directo, al que tiene que ganar casi por obligación, haga al Almería un equipo un poco más temerario y así aprovechar la fragilidad de los almerienses, rasgo desgraciadamente compartida por los hombres de Luís Enrique.

XI tipo Almeria

 

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