De cuando Balaídos se cebó con el más débil

Hacía tiempo que Balaídos no cargaba las iras sobre una figura propia. La –poca- música de viento que ha frecuentado el coliseo vigués en los últimos meses siempre se relacionó con el hartazgo generalizado de una grada cansada de ver a los suyos fracasar en casa (4 victorias como local en todo 2013).Esta vez los silbidos tenían destinatario marcado: Toni Rodríguez.

Que Toni no está bien es una obviedad. Cualquiera que siga mínimamente al Celta esta temporada se habrá percatado de que el coruñés está sufriendo, y mucho, como lateral izquierdo. Se pidió paciencia al comienzo: era una apuesta de Luis Enrique y necesitaba adaptación. Nunca, nunca –recalquemos esto-  había jugado en esa posición ni había tenido el tipo de exigencias que se piden a un lateral de Primera División. Pasaron las jornadas y, en vista de que su rendimiento no acababa de convencer, el míster asturiano decidió dar un giro en su plan e introducir a Jon Aurtenetxe. El vasco, que a pesar de no destacar siempre ofrece un adecuado rendimiento, fue de la partida ante el Málaga y el FC Barcelona, dejando una buena imagen sobre el tapete. Cayó lesionado y Toni volvió a la titularidad. Aprobado ante el Sevilla, suspenso evidente ante el Rayo.

Cuajó un mal partido el interior reconvertido a lateral. Pecó de lo que peca alguien que no es defensa cuando juega atrás. Blando, con déficits tácticos importantes y dando libertad total a un Lass que hizo lo que quiso con él. Incluso le dio tiempo a ponerle la alfombra roja a Embarba para que éste centrara a placer en el segundo tanto rival.

Sí, mal. Muy mal Toni. Pero no mejor aquéllos que mostraron su disconformidad con música de viento en la diana más fácil de todas. ¿De verdad hacían falta esos silbidos? ¿No es ya suficientemente consciente el jugador de que su partido está siendo desastroso como para que durante el mismo su propia afición le silbe en la cara? ¿Es también él el culpable de la nulidad del equipo como local? ¿Es él el causante de que la productividad de Charles en los últimos choques haya sido la misma que la de un caracol en los cien metros lisos?

La afición señaló al objetivo más desprotegido y más débil. Coincide justamente con uno de los jugadores peor tratados durante los últimos años. Falto de oportunidades cuando, por su rendimiento y el de sus compañeros, pedía una titularidad a gritos. Y es que Toni brilló cuando jugó donde tenía que jugar.  Arriba, como interior. Pero ahí, en su momento, muy pocos reconocieron sus méritos. Ahora, peleándose y muriendo en su nueva demarcación, los palos no paran de caerle. Habría que ver a Nolito o a Krohn-Dehli defendiendo. No es descartable que en vez de una alfombra roja le hubieran servido un chocolate caliente con churros a los atacantes del Rayo.

Más allá de todo esto planteo otra cuestión. Esos pitos, esos silbidos. En caso de que se produjeran durante el partido –algo que me niego a comprender-, ¿no deberían señalar a otro lado? ¿No deberían señalar al que decidió que Toni debía ser lateral? ¿No deberían ser la reprimenda para el que intentó un experimento que siempre tuvo visos de fracasar?

Balaídos, ayer te equivocaste. Ayer culpaste al más débil entre el desastre generalizado.

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