Cuando todo sale bien

El panorama celeste a su llegada a Málaga no podía ser más desolador: siete jornadas (¡dos meses!) sin conocer la victoria, cuatro derrotas consecutivas, un sistema al que los rivales le habían cogido la media, muchos aficionados que ya se veían repitiendo la de la temporada pasada... el más optimista y el que menos sabía que en La Rosaleda se iba a sufrir y que el Málaga, lejos de ser el Bayern de Heynckes, es un equipo organizado, un equipo de los que les cuesta al Celta. Pero el fútbol es así, impredecible y sorprendente, y nos regala partidos como el de ayer, en los que a uno de los dos equipos les sale absolutamente todo bien.

Muchos, injustamente en mi opinión, veían en la suplencia de Toni la clave de la victoria celeste, argumentando que el Celta necesita jugar con un lateral izquierdo al uso que no sufra tanto en defensa y que suba con más criterio al ataque. Si bien estoy de acuerdo con esta afirmación, creo que se está siendo bastante injusto con Toni pues, ni él tiene la culpa de tener que reconvertirse en "Jordi Alba" sobre la marcha, ni está en un equipo con las características, tiempo y urgencias idóneas para dicha reconversión; para lo que quiere hacer Luís Enrique con el coruñés se necesita mucho más tiempo que una pretemporada y, hoy por hoy, está claro que debe jugar Aurtenetxe, quien se redimió tras su esperpéntica actuación en Getafe.

La auténtica clave de la victoria celeste ha sido el rol de Oubiña y los dos interiores que acompañaron al capitán. Juan Carlos Álvarez decía en Twitter que "cuando Oubiña hace de Oubiña todo es diferente" y, pese a la simpleza de esta declaración, es imposible resumir mejor la importancia del capitán celeste cuando juega en su posición, manejando los hilos en el centro del campo, en vez de jugar encajado entre los centrales.  Borja es clave en el devenir del Celta esta temporada y, si bien su rendimiento bajó mucho en los últimos partidos, se encuentra mucho más cómodo jugando unos cuantos metros por delante de la defensa. ¿Consecuencia de que Borja esté cómodo? Que dos jugadores con la llegada y buen trato de balón como Álex López y Augusto Fernández (mucho mejor como interior que como extremo en este esquema de Luís Enrique) tengan mucha más libertad para ir y venir, para probar a Willy desde la frontal o para bajar a apoyar en la creación, para ser los primeros en lanzar el contragolpe o para caer a banda. Si Borja está cómodo, el Celta está cómodo.

De mucha importancia fue también el partido de Andreu Fontàs. El número 3 celeste no empezó la temporada como se esperaba, pero con el paso de los partidos ha ido cogiendo galones e importancia dentro del esquema del técnico asturiano y, pese a los malos resultados de las últimas semanas, el catalán estaba siendo de los mejores del Celta en cada partido. Ayer se confirmó y ofreció un recital defensivo en toda regla: seguro, solvente e inteligente con el balón en los pies. Dio aire en la creación y su salida de balón fue el cimiento sobre el que creció el Celta. Sin balón tuvo acciones de bastante mérito y se complementó perfectamente con Gustavo Cabral, una pareja de baile muy distinta a David Costas.

Todo esto ayudado por el planteamiento de Schuster, muy diferente al que venía siendo habitual. El técnico alemán optó por alinear dos delanteros ante el Celta con la esperanza de ver más puerta que en partidos anteriores, pero lo cierto es que no hizo otra cosa que partir al equipo en dos y entregarle todo el centro del campo a un conjunto con jugadores de más calidad que Tissone y Camacho que, con Portillo y Duda también muy liberados, sufrieron de principio a fin para mantener su posición. Como consecuencia directa de este movimiento, los laterales tuvieron que ayudas a los centrocampistas blanquiazules dejando muchos espacios para los atacantes celestes y si dejas espacios a un jugador tan desequilibrante como Nolito,

">lo normal es que te la líe.

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