De vuelta en el Quinocho

Volvió la propuesta atractiva, la de ir a por el rival, esa que el Celta había dejado de lado en los últimos encuentros, tiñendo de negro el panorama alentador de los primeros partidos. Volvió el dominio de balón, el vivir en campo contrario. Volvieron las ocasiones. Volvió el Celta ilusionante, pero retrocedió demasiado, hasta ese punto en pretemporada, dónde entre las buenas sensaciones sobresalía una tremenda preocupación, la referente a la definición del equipo cara a puerta.

Hasta allá regresó anoche el Celta. No antes, por mucho que sólo sume un tanto en los últimos cinco encuentros, sino solo ayer. Cuando se atacó y no se encontró por ninguna vía el gol. El día en el que se puede apelar a la mala suerte, no antes, cuando ni siquiera se buscó la meta rival.

El juego celeste mejoró a raíz de volver a querer llevar la manija y de pequeños retoques y trabajo que se van notando. Con una línea defensiva que ha conseguido cortar la sangría de centros laterales que recibía anteriormente, con Fontàs ofreciendo un rendimiento impecable. Además se vio otra variación, concerniente al inicio del juego y a la posición de Oubiña, que no se retrasó tanto para elaborar y ayudó a la creación más cerca de sus compañeros de mediocampo. Ambas situaciones, todo hay que decirlo, favorecidas por un rival que rechazó la idea de exigir al Celta tanto en defensa como a la hora de salir jugando, sin presión alguna sobre el inicio de acción del conjunto de Luis Enrique.

Después adelante el equipo volvió a pecar de lo mismo, falta de recambios, de alternativas, y de puntería,  pero eso ni es culpa del técnico, ni tiene excesiva solución hasta enero, más allá de intentar atinar la próxima vez.  Si algo puede achacársele ayer al técnico asturiano, no es otra cosa que el hecho de decantarse por retirar a Nolito en esa búsqueda de intentar cambiar algo desde el banco, pues el andaluz estaba siendo el mejor del equipo en ese tramo de partido. El resto sólo cabe aplaudirlo, pues tanto Luis Enrique como el equipo buscaron la victoria de principio a fin. Más no se debe exigir.

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