Rafinha, cuestión de prioridades

El Celta cuajó ante el Villarreal su partido más flojo en ataque en lo que va de Liga. La presión asfixiante del equipo de Marcelino sobre la salida de balón celeste surtió su efecto y a ello le acompañó un día gris del equipo de Luis Enrique en la creación, con una manifiesta falta de ideas, chispa y precisión, cuando consiguió superar esa barrera en la medular planteada por el cuadro amarillo.

La elección de Fontàs por Oubiña por delante de la zaga, dotó de mayor seguridad defensiva la retaguardia olívica, pero sin embargo, agravó, si cabe, un problema que el Celta ya sufrió en su visita a San Mamés la jornada anterior, a la hora de salir jugando. Aquel día el medio del campo del Athletic también apretó a los tres de la medular celeste, Borja, Álex y Rafinha, y como ante el conjunto castellonense, sólo el brasileño fue capaz de iluminar la senda celeste en determinadas acciones.

El desempeño de Rafinha fue excelso en el origen del juego vigués, pero en él pareció empezar y acabar la propuesta olívica para llegar hasta Asenjo. A partir de 3/4 se echó en falta a otro guía que acabase de conducir el juego celeste hasta las inmediaciones de la meta contraria, a alguien que presentase más arriba la tarea del 12 celeste en el centro del campo. Se anheló, en definitiva, otro Rafinha.

Sin él en el origen de las jugadas, la salida de balón del Celta hubiese estado huérfana, con él tan lejos del área, fue en ataque dónde se echó de menos un futbolista determinante. La sobrada calidad de Rafinha invita a pensar en el brasileño como en ese referente que el equipo necesita en encuentros como el del domingo, y hay quien precisamente le achaca eso a su rendimiento hasta el momento, solicitando que sea más determinante.

Sin embargo, se antoja más un problema de posición sobre el terreno de juego que de desempeño futbolístico. Se le necesita en ambas posiciones, pero Rafinha sólo hay uno. Es cuestión de prioridades, por parte del técnico, a la hora de ver dónde le parece más necesario. Después, parece que el Celta necesita encontrar otro guía, ya sea en la medular o en el ataque. Alguien capaz de llevar también la manija, de moverse con libertad y de encontrar soluciones. Un socio para Rafinha. Reconozco que se me ocurre uno. Tal vez al míster también. 

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