La cuota a pagar por tanto orgullo

Hace tiempo que el Celta, por unos motivos u otros, se decidió a apostar de verdad por la casa. Por eso, supuestamente, fue necesario el cambio de Abel por Luis Enrique. Al parecer, el toledano no comulgaba con la idea, mientras el asturiano prometía basar en ello su proyecto. Y lo cierto es que más allá del 'run run' veraniego con continuas referencias a La Masía, el nuevo técnico celeste se está ciñendo a la idea local. Su apuesta por A Madroa quedó demostrada, primero, en la portería, para ir dejando luego paso a la irrupción de Costas y por último, hasta el momento, de Mina. 

Ambos nos dejaron en el Nuevo San Mamés las dos caras de esa apuesta en firme por la cantera. Por un lado la ilusión, la alegría y el orgullo del debut goleador de Santi Mina en Primera. 

Por otro, dos acciones defensivas en las que David Costas, impecable durante muchos minutos del encuentro, no estuvo del todo acertado. Errores ambos asociadas a la inexperiencia, que no tienen otra solución que esperar a que el paso de los minutos en la categoría asiente a Costas y convierta a una gran promesa en la zaga en una auténtica realidad. 

Ahí es precisamente dónde radica la cara 'amarga', la 'cuota a pagar', del propósito celeste para con la cantera, en la necesidad de la paciencia. Con ella, sin embargo, los momentos de orgullo serán muchos más, gracias a una generación que llega desde atrás pisando muy fuerte y que merece, sin lugar a dudas, la oportunidad tanto de llegar como de equivocarse, de aprender desde el sosiego del aficionado, del técnico y del club, y de dejar algunos puntos por el camino, en pos de un futuro que asegurará muchos más. 
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