Reset

Toca volver a empezar. Un reseteo en toda regla. Los últimos meses de Juan Carlos Unzué han sido tan sumamente negativos que el Celta no sólo ha perdido las opciones de clasificarse para una Europa League más barata que nunca. Los vaivenes del técnico navarro, desnortado desde hace tiempo, han llevado al equipo olívico a convertirse en un conjunto plano, indefinido, carente de mordiente, blando como pocos y terriblemente aburrido. Un cóctel que va a suponer la salida inmediata del cuerpo técnico y no pocos cambios en la plantilla de cara a la temporada que viene.

Lo más inmediato, y quizá más importante, será la elección del nuevo entrenador. Su perfil marcará la línea que quiere marcar la dirección deportiva. A Balaídos ya no le valen experimentos ni novatos en los banquillos. Habituados a un estilo bastante definido, los nombres que han ido sonando comparten similitudes: gusto por el juego ofensivo, carácter protagonista y cierto liderazgo. El más diferente, pero que ha sonado curiosamente con más fuerza, es Asier Garitano. Con un perfil mucho más defensivo de lo que viene siendo habitual en Vigo en los últimos años, es toda una incógnita cómo podría rendir fuera de Leganés.  Sea el que sea, tendrá una misión complicada: volver a hacer del Celta un equipo atractivo, divertido y con el gen competitivo que se perdió el día que Eduardo Berizzo dejó de ser entrenador olívico.

La planificación de la plantilla irá íntimamente ligada a lo que ocurra con las bajas. Hay varios jugadores en el disparadero de salida y puede haber cambios en todas las líneas. En la portería sigue habiendo dudas. A pesar de que Sergio está terminando la temporada a un notable nivel, en la cúpula de la entidad celeste no descartan algún fichaje que eleve el nivel. Se valora una salida de Rubén Blanco en caso de que llegue alguna oferta y fichar un guardameta titular, sin ser este movimiento ninguna prioridad a día de hoy.

En defensa, la directiva ya cuenta con que Jonny Otto abandonará este verano la disciplina céltica. El objetivo, una vez que el canterano lleva tiempo pidiendo salir, es hacer caja. Su venta supondrá, casi con total seguridad, la llegada de un lateral zurdo de cierto nivel y la salida de Robert Mazan. No será el único movimiento en defensa. La entidad necesita, de una vez por todas, elevar el nivel de una zaga que lleva temporadas dando quebraderos de cabeza. Fontàs y Cabral son, hoy por hoy, los que más papeletas tienen para salir. David Costas, a su vez, regresará de Barcelona tras una productiva cesión. Sería positivo, con todo, que este verano haya una apuesta por fichar algún zaguero contrastado que dé empaque, solidez y seguridad. Habrá que esperar a las oportunidades que depare el mercado.

En el centro del campo y en ataque hay más dudas. Lo único prácticamente asegurado es la salida de Daniel Wass. A partir de ahí, el club espera ofertas por jugadores como Lobotka o Radoja. En el caso del primero, sólo saldrá si llega una propuesta con una cantidad importante. El jugador está cómodo en Vigo y no ve como una prioridad dar un salto ahora. El caso del centrocampista serbio es diferente. No ha gozado de la confianza de Unzué y tiene cierto cartel, como el ‘Tucu’, en una situación similar. Ambos valorarán la nueva situación con el entrenador que llegue para decidir el rumbo de su futuro más próximo.

De esta forma, la dirección deportiva planea reforzarse con un centrocampista que cubra la baja de Wass y formalizarán a Brais Méndez como jugador del primer equipo a todos los efectos. El equipo también ha adolecido durante toda la temporada de una falta de creatividad alarmante cuando Iago Aspas no aparecía. Nadie aportaba ese punto de desequilibrio en tres cuartos de campo cuando los partidos se embarraban, convirtiendo en muy previsibles las ofensivas celestes. Mejoraría el asunto con la llegada de un perfil de ‘10’, que sume en goles, que sume en asistencias y que catalice las jugadas. Un perfil, por otra parte, complicado de encontrar y no precisamente barato.

En lo que a la delantera se refiere, Emre Mor acumula muchos de los focos. La dirección de la entidad parece dispuesta a darle una segunda oportunidad con un nuevo técnico al turco-danés. Está llamado a dar el salto la próxima temporada. Su coste así se lo obliga. Por otro lado,  ninguno de los tres habitualmente titulares tiene su continuidad asegurada. Desde la cúpula de la entidad olívica no descartan las salidas ni de Pione ni de Maxi Gómez. Esperan, sin ir más lejos, que lleguen en las próximas semanas ofertas importantes por los dos. Ambos son objetivos de clubes con mucho potencial económico detrás. El internacional por Dinamarca tiene buen cartel en la Premier League y el Borussia Dortmund ya inició hace unos meses los contactos para tantear el fichaje del ariete uruguayo, en unas cifras que rondarían los 30 millones de euros.

Y después está el caso de Iago Aspas. Sólo saldría por su cláusula -40 millones de euros-. Y, a día de hoy, no hay ningún equipo dispuesto a depositar tal cantidad. Ahora bien, el mercado es largo, hay un Mundial en menos de un mes y el de Moaña es, posiblemente, una de las estrellas del fútbol europeo más asequibles. Su caso es el más delicado, ya que una salida supondría un golpe durísimo a un proyecto que tiene en Aspas a su principal exponente. Un golpe que, para empezar, rebajaría las pretensiones de la temporada y haría más complicada la reconciliación de la grada con el equipo. Porque Iago es mucho más que el mejor jugador. Es el símbolo del club.

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