Guardián en el caos

El Celta volvió de Levante con los tres puntos en la maleta. Un gol de Pione Sisto dio al conjunto de Unzué tres puntos que en ningún momento merecieron visto el devenir del encuentro. La poca puntería de los hombres del Levante y Rubén Blanco decantaron la balanza a favor del conjunto olívico.

Del meta de Mos siempre se dijo que apuntaba muy alto, que tenía cualidades para ser un portero de futuro. Pero, lesiones, suplencias y falta de confianza lastraron a un todavía jovencísimo Rubén Blanco, que, a sus 22 años, suma ya su cuarta temporada en la primera plantilla.

Ante el Levante, el mosense firmó su mejor actuación esta temporada. Dos intervenciones de gran mérito fueron clave para que la portería que defendió el canterano terminase con cero goles en su haber. Una mano justo al inicio del choque y un pie, en una parada que recordaba más a un encuentro de balonmano en un balón en el que se encontraba ya vencido terminaron por levantar gran cantidad de alabanzas a favor de Rubén.

Pero, más allá de esas dos intervenciones, las sensaciones que transmite Blanco son muy distintas a las que desprendía, sin ir más lejos, a la pasada temporada. Ahora, se hace grande, sale valiente y seguro a balones en los que antes se hacía pequeño y sus inseguridades le hacían cometer errores que, en varias ocasiones, acabaron en goles o claras ocasiones para el equipo rival.

El encuentro del Ciutat de Valencia sólo confirma la tendencia de que Rubén Blanco va hacia arriba y está un paso por encima de Sergio. En un partido en el que la defensa, como ya es habitual, no rindió al nivel esperado, sólo sus apariciones mantuvieron alejado el gol del luminoso local. Fue el guardián en el caos que es la retaguardia del Celta.

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS