Mazan frente a Jonny: similitudes y diferencias

Consolidar el costado izquierdo de la defensa era un requisito expreso desde la imprevista salida de Samu Araújo, y Robert Mazan (Trencin, 1994) es la solución de la secretaría deportiva. Para aumentar el grado de competencia sin comprometer el margen de mejora de Jonny, actual inquilino de la demarcación, el Celta se ha reforzado con un futbolista de la misma añada, con características acordes a lo que puede ofrecer el canterano, mas también con ciertas capacidades de las que adolece.

Como no podía ser de otra manera, el departamento que dirige Felipe Miñambres ha valorado especialmente la academia en la que se formó Mazan, una escuela de toque que tiene reflejo en el repertorio técnico del muchacho y en el de sus compañeros en el combinado nacional de Eslovaquia, del que fue fijo en la etapa sub 21, y en el que ya se ha estrenado en la categoría absoluta. Pese a proceder de una liga sin demasiado lustre, este bagaje –que incluye el reciente torneo europeo de selecciones y la participación en la ronda de clasificación para la Champions League– da garantías de una adaptación sin traumas.

Por el momento, Jonny puede estar tranquilo. La excepcional experiencia del de Matamá, con doscientos compromisos oficiales con el Celta, debería ser suficiente para otorgarle una clara ventaja en el puesto. Tiene además una mayor capacidad para el entendimiento colectivo, sobre todo para la salida elaborada y el ataque estático, asuntos vitales para encajar en la alineación de Juan Carlos Unzué. Pero que no se descuide: el recién incorporado tiene cualidades con las que convertirse en una seria alternativa.

Comparativamente, los dos contendientes se caracterizan por una notable potencia física, peligrosa en las distancias cortas. En el caso del canterano, la fortaleza viene dada por un centro de gravedad bajo que le proporciona singular equilibrio; mientras que Mazan está dotado de una envergadura elegante con la que dominar el juego aéreo. A estas consideraciones ha de añadirse un factor clave: el eslovaco es zurdo, genera mayor amplitud y dispone de un centrar característico, fuerte y con la curva precisa para otorgar ventaja al rematador. En cambio, Jonny tiene una mayor capacidad para la sorpresa, la asociación y el disparo desde posiciones interiores.

Las coincidencias son llamativas en cuanto a personalidad, ya que ambos disfrutan de las situaciones de riesgo, confían en exceso en el poderío físico, son agresivos al quite y tienen apetencia por el recorte. Ello no les impide ser cumplidores tanto en la ofensiva como en la brega, pues no escatiman esfuerzo. Asimismo coinciden en un amplio recorrido con y sin balón, compaginando la línea de cal con desmarques profundos, con lo que se convierten en una pareja de baile ideal para extremos como Pione Sisto.

Resumidamente, se puede asumir que Jonny tiene más posibilidades de contentar al entrenador, máxime frente a un Mazan que deberá adaptarse a los especiales requerimientos de Unzué. Con todo, la alternativa táctica que supone el eslovaco resultará de gran interés para el técnico, bien sea por la habilidad para abrir el campo y asistir desde el costado, o bien por la corpulencia que le permite controlar mejor los desplazamientos en largo del rival.

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