Lobotka enriquece el plan

Ha cerrado Felipe Miñambres su tercer mercado como director deportivo del Celta con una sonrisa de oreja a oreja. Y no es para menos. Haber firmado la contratación de Emre Mor ha sido, posiblemente, su operación de mayor envergadura desde que trabaja en los despachos. El turco fue el culmen a un verano muy movido, con más bajas de las previstas y con una plantilla corta pero de nivel.

Pero al talento turco y al gol de Maxi Gómez parece que se le unirá pronto la finura de Stanislav Lobotka. El eslovaco, que aún no aparece como titular en los primeros planes de Juan Carlos Unzué, ya ha dejado marca de su enorme potencial al más alto nivel. Wembley, ni más ni menos, le ha visto hacer su primer gol como internacional absoluto con Eslovaquia a la siempre mítica Inglaterra. Una situación, la del debut goleador en el templo británico, calcada a la de Iago Aspas hace casi doce meses.

Lo cierto es que Lobotka, ya en la Liga, protagonizó alguna de las noticias positivas que dejaron las dos primeras derrotas ligueras. Sus minutos, cuanto menos, han sido esperanzadores. Saliendo en ambos choques desde el banquillo, el menudo futbolista centroeuropeo aportó siempre matices diferentes a un centro del campo titular que ha comenzado el curso algo espeso. Jozabed sólo ha brillado en momentos puntuales, y Radoja y Wass, inconmensurables en lo físico, han pecado de falta de colmillo. Y sin ser el joven eslovaco un centrocampista con clara vocación ofensiva, sí que lo hemos podido ver brillar como interior.

Porque Lobotka brilla más en posición teórica de volante que en un doble pivote. Al menos, según lo visto hasta ahora. Fino en lo táctico, ha dejado detalles en Vigo y con su selección que invitan a pensar en un jugador con cierto descaro, con facilidad para superar líneas de presión, rápido en los movimientos con y sin balón e incluso abusón de la conducción.

Una de las grandes incógnitas será qué hueco le encuentra Juan Carlos Unzué al fino futbolista eslovaco. Jozabed y Daniel Wass parecen dueños de esas dos posiciones que bailan entre un teórico pivote y el tridente ofensivo. Son, ambos, futbolistas asentados, especialmente el danés, uno de los baluartes de la plantilla. Este hecho, unido a la escasez de centrocampistas puros tras la salida del ‘Chelo’, pueden provocar que veamos al ‘14’ celeste acompañando a Radoja por delante de la defensa o bien en posición de volante, lo que obligaría a sacar del once a algún fijo para Unzué.

Bendito problema para el navarro, que cuenta en fase ofensiva con muchas variantes y casi todas bastante apetecibles. Y todo esto sin sin tener en cuenta todavía los movimientos que puede haber en el trío ofensivo con la llegada de Emre Mor. Un ramillete de opciones, en resumen, que deberían multiplicar las posibilidades de una plantilla confeccionada puramente para atacar.

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