Misma defensa, distinto defender

Los ensayos llegaron a su fin. El sábado arranca la nueva temporada para el Celta de Vigo, donde deberá mostrar su adaptación a las ideas de Unzué frente a un rival directo como la Real Sociedad de Eusebio Sacristán. Si bien gran parte del libreto del navarro no supone una ruptura clara respecto al de Berizzo, su predecesor en el cargo, no sucede así con el apartado defensivo del mismo. Durante los siete partidos de preparación se ha podido intuir cómo el antiguo colaborador de Luis Enrique quiere que defienda y juegue desde atrás su Celta.

La primera diferencia y más evidente es la desaparición de las marcas individuales, una de las más reconocibles señas de identidad del ‘Toto’ durante sus tres temporadas en Vigo. Abandonada la idea del ahora técnico del Sevilla, Unzué ha impuesto una defensa zonal a la que todavía el equipo no se ha acostumbrado al completo. Durante los primeros encuentros se han visto varios errores y despistes en las marcas, especialmente al poseedor del balón, posibilitando algún gol bastante cómodo para la oposición, como el primero ante el Brentford.

Ligado a esto, la presión tras pérdida del conjunto vigués también ha cambiado en tanto que se ha abandonado el marcaje individual. Los jugadores ya no persiguen por el campo a su par en busca del robo, sino que concentran efectivos en el lado en el que está el balón buscando cortar las líneas de pase y forzar que el rival juegue en largo. En campo propio y en un 4-1-4-1, la presión pasa a ser más relajada y se busca empujar al rival a los costados para negarle el medio.

Por último, Unzué ha desterrado por completo el juego en largo desde atrás salvo que no haya otra opción y la salida limpia es prácticamente una obligación. La herencia blaugrana es evidente en el estilo que quiere implantar el navarro. Así, hemos podido ver secuencias tan increíbles como las que dieron pie al primer gol frente al Leverkusen: ocho pases en campo propio, siete de ellos al primer toque para dejar a Wass con metros suficientes para correr y asistir a Guidetti.

Teniendo en cuenta estos factores, la confección actual de la plantilla y las características de cada uno de los jugadores, podemos sacar varias conclusiones. La primera de ellas es la, parece, vuelta de Fontàs a ser un pilar del primer equipo. El catalán es el central con mejor salida de balón de la plantilla y el que mejor se adapta a lo que pide el nuevo técnico, tanto a la hora de defender como de jugar la pelota. Todo apunta a que formará de inicio junto a Cabral, recuperando una pareja casi inédita en las últimas dos temporadas, y dejando el puesto de tercer central a un Sergi Gómez del que se espera de nuevo su mejor versión. Por último, el cambio de estilo favorece a un David Costas más maduro tras su paso por Oviedo y que parece que contará con la confianza de Unzué.

Respecto a los laterales, el panorama sigue casi igual que siempre. Salvo sorpresa de última hora, Hugo Mallo y Jonny ocuparán una temporada más los flancos de la zaga celeste. Durante la pretemporada se les ha visto a un buen nivel y sin problemas para adaptarse al cambio de estilo, especialmente a la hora de jugar el balón. El problema reside en la ausencia de suplentes específicos para su posición: los canteranos son los dos únicos laterales puros de la primera plantilla. Si nos fiamos de lo visto, parece que Unzué ve al multiusos Roncaglia como recambio de ambos zagueros, pues sería extraño desnaturalizar el proceso de crecimiento de Pampín en el filial.

Así queda configurada, a falta de algún cambio en la última quincena de agosto, la que el curso pasado puede que fuera la línea más frágil del equipo de Berizzo (69 goles encajados en Liga). Sin ninguna modificación más allá de la salida de Planas y la inclusión de Costas, Unzué afrontará la temporada con una defensa descompensada pero que se ajusta al estilo que el navarro intenta implantar en Vigo.

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