Caladero danés

El Celta le ha cogido gusto a pescar en el mar Báltico. Stanislav Lobotka, procedente del FC Nordsjælland, ha sido la captura más reciente del buque vigués en aguas danesas. La incorporación del mediocentro eslovaco es la quinta con pasado en la Superliga de Dinamarca que el cuadro celeste ha realizado en las últimas temporadas, confirmando la posición privilegiada que el campeonato dinamarqués ocupa en la red de ojeo céltica. Y es que no pasa desapercibida para nadie la atracción siente la secretaría técnica viguesa por el mercado nórdico, pues en los últimos tiempos han sonado con fuerza los nombres de Paweł Cibicki y, más recientemente, de Sam Larsson para engrosar las filas del cuadro vigués. Pero, ¿a qué se debe esta creciente tendencia a apostar por el futbolista con antecedente escandinavo desde Casa Celta?

Podríamos pensar que la principal razón está en la relación coste-potencial, es decir, la compra a un precio por debajo de otros mercados de un futbolista que dé el nivel y por el que poder sacar tajada en un futuro. Si ése fuera nuestro pensamiento seguramente no nos equivocaríamos, pero estaríamos obviando una parte de la verdad. El trato que grandes equipos daneses como el Midtjylland o Brøndby, entre otros, dan a su cantera es ejemplar, alumbrando a un buen número de futbolistas que hoy se reparten por las grandes ligas del Viejo Continente. Así mismo, el ambiente sano en el que estos futbolistas crecen favorece a su maduración, una característica que reduce su tiempo de adaptación a campeonatos más exigentes y asegura una mejor conducta ante posibles adversidades en nuevos contextos. Prueba del buen trabajo formativo y la calidad y competitividad del producto nacional dinamarqués es la especial atención que un equipo referencia a nivel mundial en este ámbito como es el Ajax de Ámsterdam presta al país báltico, del que en los últimos tiempos ha reclutado a futbolistas de la talla de Christian Eriksen, Viktor Fischer o Kasper Dolberg, la última sensación danesa.

Precisamente el futbolista con el que empezó esta tendencia en el club vigués cuenta con pasado ‘ajacied’: Michael Krohn-Dehli. Formado entre Brøndby y Ajax, el de Copenhague aterrizó en Vigo en el verano de 2012 por una cifra cercana al millón de euros tras una buena participación en la Eurocopa de Polonia y Ucrania. Llegó como un extremo de escasa explosividad y buen regate, visión y golpeo, pero su reconversión bajo el tutelaje de Luis Enrique y Berizzo nos permitieron ver a uno de los futbolistas más brillantes del Celta de este siglo. Recuerdo un artículo del portal Ecos del Balón en el que se definía al antiguo 23 celeste como “un ordenador que juega al fútbol”, una frase que le viene al guante al diminuto danés. Omnipresente en fase ofensiva y defensiva, apoyo constante para todos sobre el campo y el mejor socio para los estiletes de aquel primer y excitante Celta de Berizzo: Nolito y Orellana. Su sensacional campaña no pasó desapercibida para el Sevilla de Emery, que aprovechó que su contrato expiraba para alejarlo de Galicia. Si bien es cierto que su marcha no dejó beneficio en las arcas celestes, Krohn-Dehli fue una de las piezas claves en el rápido ascenso del Celta en Primera División.

El hueco dejado por el mago de Copenhague lo vino a ocupar su compatriota Daniel Wass, también producto de la prolífica cantera del Brøndby. La comparación con su antecesor era inevitable, pero el de Gladsaxe se destapó como un animal completamente distinto. Si el fútbol de Krohn-Dehli fuese una ópera, el de Wass sería un solo de heavy metal. El futbol de Daniel es menos cerebral que el del todavía futbolista del Sevilla, el ex del Évian se ha convertido en un imprescindible por su polivalencia, sacrificio, bravura e inteligencia táctica. El 18 corre por él y por el compañero que no llega, algo que le ha valido para ser el líder de la presión tras pérdida de los celestes estos dos últimos años, quizá el rasgo más definitorio de la identidad del Celta de Berizzo. No obstante, el danés no es sólo un purasangre desbocado y en su repertorio cuenta con un más que interesante regate, un sexto sentido para incorporarse desde segunda línea y un exquisito golpeo que le ha valido para firmar varios goles de bella factura en estos dos años. Según Transfermarkt, el valor de mercado de Wass está en los 10 millones de euros, el triple de lo que en su día pagó el Celta al Évian.

Pione Sisto fue el siguiente en buscar fortuna en tierras gallegas, siendo además el desembolso más importante de estos cinco futbolistas con un coste de 6 millones de euros. Sin embargo, el extremo de origen sursudanés ha hecho que ese desembolso cada día resulte menos doloroso con un crecimiento constante e ininterrumpido en su primer curso en Vigo. Sisto ha demostrado que la explosividad, desparpajo, regate y remate de los que hizo gala en el Midtjylland no eran producto de jugar en un campeonato que, como se ha visto esta temporada, se le quedaba pequeño. Tampoco le pesó venir a llenar el vacío dejado por Nolito, figura más destacada del conjunto vigués las dos campañas previas, dejando claro que si algo le sobra al extremo nacido en Kampasa es personalidad. Además, a su buen desempeño en el campeonato liguero, hay que sumar una participación capital en la Europa League, especialmente en los cuartos de final con dos goles y unas semifinales en las que por segundo año consecutivo volvió a ser la pesadilla del Manchester United con apenas 22 años. Pese a que existen aspectos de su juego todavía por pulir como la toma de decisiones, el futuro del danés apunta al de un futbolista, cuanto menos, diferente y permite sumar un nuevo acierto en la cuenta celeste.

Las últimas dos adquisiciones provenientes de Dinamarca todavía son unas incógnitas por resolver. Andrew Hjulsager, otro producto más de la Brøndby, apenas ha contado con 300 minutos para aclimatarse al campeonato español y todavía no está claro si su posición ideal es en la banda –donde lo situaba Berizzo– o como interior –donde es un fijo en la danesa sub-21. Con todo, en su haber puede sumar un gol de bandera ante la Real Sociedad en el cierre liguero, demostrando que puede aportar una llegada de segunda línea que hoy sólo su compatriota Wass parece ofrecer en la plantilla. Por su parte, Lobotka, con pasado ‘ajacied’, no lleva ni una semana en Vigo y es imposible juzgarlo más allá que por su buen hacer en el Nordsjælland y su destacada participación en el Europeo sub-21, donde fue el más destacado del conjunto revelación del campeonato.

No obstante, el perfil de Hjulsager y Lobotka responde a aquel que hemos venido repitiendo durante este artículo: futbolistas con una formación adecuada para el estilo celeste, que llegan tras desembolsar una cantidad “segura” (6 millones entre ambos) y con un potencial que invita a ser optimista en el plano deportivo y en el económico. Así mismo, la actual configuración de la primera plantilla y la ausencia de una tercera competición permitirá la progresiva adaptación de los dos jóvenes a su nueva realidad en el campeonato español. Los próximos meses servirán para ver si esta apuesta continuada del Celta por el mercado nórdico, más concretamente el danés, sigue en alza.

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