Uno a uno: Celta 3 - 1 Málaga

Berizzo (e.): 7. Notable labor de gestión del técnico de Cruz Alta, con dos victorias claras en la misma semana y un inicio de año prometedor. El conjunto está alcanzando la regularidad esperable y los problemas de juego parecen cosas del pasado, con el plantel conectado a nivel individual y colectivo. A la espera de Orellana, ha encontrado soluciones en ambas bandas y recuperado la circulación interior, dando como resultado un ataque variado y resolutivo. El Celta mostró ante los boquerones carácter y capacidad de adaptación, los cambios mantuvieron la dinámica favorable y el equipo supo dosificarse.

Rubén: 7. Atento, ágil y seguro los noventa minutos. Imbuye a la zaga de una seguridad harto necesitada, un factor decisivo en la defensa del juego aéreo y en la naturalidad con que los defensores acuden a las ayudas, sin precipitarse por defender el arco. Tan sólo el fuego amigo de Wass pudo sobrepasar los guantes del meta. Actuación completa, con salidas, mano a mano y estiradas satisfactorias. 

Mallo: 6. Correcto el de Marín en materia defensiva, prudente en el marcaje ante un rival peligroso en zona de tres cuartos. En el área de influencia de Sandro, Fornals y Chory Castro, eliminó la amenaza del habilidoso internacional uruguayo a costa de ceder protagonismo en ataque. 

Cabral: 5. Aunque bien en el transcurrir del encuentro, tuvo momentos de despiste y concedió demasiados metros a un veloz atacante como Sandro. Casi todas las complicaciones llegaron por ese sector, mas supo reaccionar a tiempo. Superior en el balón parado.

Fontàs: 6. Con ritmo competitivo y la claridad que lo caracteriza, Andreu tuvo incidencia en la salida del balón y se defendió con éxito por alto. En una línea defensiva familiar, estuvo a la altura del contrario y sumó el tanto que selló el choque.

Jonny: 7. En marcada línea ascendente. El de Matamá aprovechó la posición abierta de Bongonda y el despliegue de Wass para aparecer en zona interior, como en la acción en la que asiste a Aspas para estrenar el marcador. Participativo en ataque y solvente en campo propio, haciendo valer sus virtudes y escondiendo los defectos. Ha regresado el tanque.

Díaz: 7. En un contexto de especial presión sobre su posición, con el Málaga decidido a presionar alto y lanzando ataques de alta velocidad, el pequeño mariscal sostuvo la línea a lo largo del encuentro. Contemporizó, contuvo y dirigió a los suyos en las transiciones, dejando a Radoja el apartado creativo y valiéndose de las ayudas defensivas de Wass. Capital.

Radoja: 9 (mejor jugador). Inconmensurable. Apareció por sorpresa entre el bosque malagueño, con autoridad y gestos de bella factura, y supo lidiar con una de las más loables duplas del campeonato, la Camacho - Recio, como si se tratara de cadetes. La guerra relámpago del serbio ayudó a sostener el control de la divisoria y desestructuró a un rival compacto y de repliegue intensivo. Contribuyó con recuperaciones (doce intercepciones), coberturas y brillantes rupturas en ataque. Todo ello con el menisco tocado. El más regular del campeonato y todo un diamante que el Celta debe cuidar y retener a toda costa.

Wass: 8. Primero ejerció como puente ofensivo del equipo, llegando con asiduidad y aprovechando los espacios que generaba Guidetti; tras la salida del sueco, se reconvirtió a la demarcación de extremo y siguió a un nivel destacado. Un gran despliegue, físico y táctico, que le permitió anotar e hizo mejores a los compañeros. Un imprescindible. 

Aspas: 9. Un mutante del gol, un genio inclasificable, el único capaz de imaginar siquiera el movimiento con el que sentó a todo un veterano como Kameni. Puso por delante al Celta con una maniobra para la galería, desesperó al lateral Juan Carlos, provocó el  robo que condujo a la segunda diana y asistió para el tercero. Sigue la estela de los mejores delanteros del planeta en la cuenta de anotación.

Guidetti: 7. Clave en el primer tiempo para desactivar al Málaga más combativo, sirvió de referencia para que Aspas pudiera hacer diabluras desde el costado, y dio espacio para la segunda línea de Wass. Tuvo descanso una vez realizado este trabajo poco visible de desmarques, lucha cuerpo a cuerpo y fijación de la defensa que condujo a los dos primeros goles.

Bongonda: 7. Mejor en la primera parte, con gran peligro en la línea de fondo, tuvo sin embargo la aportación clave en un segundo periodo: aprovechó la descolocación del contrario para asistir a Wass desde una zona despejada, con un pase matador que empieza a ser marca personal. En esta ocasión fue más importante en sentido colectivo, con una posición fija en la izquierda desde la que pivota el resto del equipo con libertad.  

Pape Cheikh: 6. El contratiempo físico de Pablo Hernández dio la oportunidad a la pantera de contribuir a la victoria, apareciendo como hombre libre para la presión y el contraataque. Futbolista impredecible, y tremendamente precoz, demostró que está para más que para los choques ya decididos. 

Sisto: 6. A pesar de que no logró conectar en ataque, interpretó correctamente los puntos débiles del Málaga y se dedicó a dar oxígeno a los compañeros. Anárquico, latente, Pione es un recurso que cada día está más cerca de encontrar la dinámica colectiva y aprovecharla para desarrollar su tremendo potencial.

Sergi: –. Ingresó para evitar dales mayores en la esforzada rodilla de Radoja, con apenas minutos en un partido ya decantado.

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