El regreso del Celta sin complejos

El conjunto dirigido por Berizzo saltó al césped de San Mamés como si fuera terreno propio, con un descaro inédito en la presente campaña. Sólo las meigas impidieron lo que iba camino de convertirse en una victoria incontestable, digna de los más virtuosos de este deporte. A pesar de la desolación que siguió a la derrota, el plantel celeste es consciente de que en Vizcaya realizaron un despliegue que habla de las virtudes que atesoran, y que sólo alcanzan ese nivel cuando juegan desinhibidos, a tumba abierta. Los bilbaínos sufrieron el resurgir de los tres elementos que definen a este conjunto: la presión incondicional, los pases por delante del receptor y la imprevisibilidad en ataque. 

Durante todo el encuentro, incluso con un futbolista menos, los aguerridos celtas buscaron el quite en el área contraria, haciendo que el Athletic tuviera que lanzar melones de campo a campo. Wass y Hernández taparon con inteligencia las líneas de pase, multiplicando el efecto de la presión individual de un apoteósico Radoja. Una vez con la pelota, los hijos del trisquel fueron valientes y efectivos, con movilidad en medio campo, triangulaciones y pases por delante del jugador, algo que hacía tiempo que no ponían en práctica. 

La ofensiva fue una constante, con la combinación de delicado toque en la línea divisoria con oportunos desplazamientos a la espalda de la defensa rojiblanca. Ya en el área, el Celta se divirtió con taconazos, incursiones hasta la línea de fondo y una esforzada segunda línea. Fue imprevisible, hermoso y fiero. Sólo se interpuso Arrizabalaga, jovencísimo guardameta que realizó el partido soñado, bien secundado por los postes. 

El reencuentro de los vigueses con la identidad que persigue el Toto hace posible imaginar una segunda vuelta a la altura de las tres temporadas anteriores. Por más que la distancia con los puestos europeos sea amplia –siete puntos hasta el Atlético de Madrid–, la madurez del proyecto otorga al Celta armas más que suficientes como para ser más regular que otros competidores como Espanyol, Las Palmas o Málaga. Por otro lado, las actuaciones de los de azul celeste nada tienen que envidiar a los más duros contrincantes, tales como Sevilla o el propio Athletic. 

El gran bache en el juego es cosa del pasado y la vieja guardia ha incorporado a efectivos que parecían condenados a la intrascendencia, como Jonny o Bongonda, y está exprimiendo las posibilidades de hombres de refresco como Guidetti, Sisto o Roncaglia. En circunstancias normales, sólo cabe esperar mejoría en esta plantilla, toda una garantía para retomar la lucha tras estas breves vacaciones. Ver de nuevo a la familia siempre hace maravillas con estos muchachos.

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