Uno a uno: Celta 0 - 3 Sevilla

Berizzo (e.): 4. A pesar de plantear un más que digno encuentro, desafiando a un proyecto de calado, Berizzo fue superado con claridad en el transcurso del choque. Sampaoli preparó mejor las acciones a balón parado, fue más ambicioso y no se conformó con lo visto en la primera parte, liderando un cambio a la postre trascendental. El Toto tardó en responder y, lo que es peor, no apreció los síntomas de cansancio de Pablo Hernández, una pieza vital para la disputa del primer tiempo. El chileno venía de noventa minutos en Atenas y carecía del soporte de Radoja, aquejado de un proceso gripal que lo dejó fuera de la lista. El sobreesfuerzo del tucumano, con Wass lanzado al ataque, limitó el recorrido ofensivo del equipo y desembocó en el segundo tanto del Sevilla, una acción en la que le tocó cubrir justamente a Iborra. Con el pilar del equipo al límite de sus fuerzas, el Celta quedó casi partido, lo cual invalidó otros cambios acertados, que igualmente fueron tardíos. 

Rubén: 6. El inicio providencial del meta de Mos, con dos paradas meritorias, quedó empañado por la acción del primer tanto visitante. Quedó a media salida y totalmente a merced del remate de Iborra, quien, por otro lado, estaba mal marcado por hasta tres defensores. De cualquier forma, la pronta aparición del joven portero mantuvo al Celta en los peores minutos y dio confianza a la defensa ante la profundidad del Sevilla. 

Roncaglia: 7. Al argentino tan sólo le faltó algo más de precisión en campo rival, porque realizó un encuentro bastante completo. A pesar de sus limitaciones, acompañó con ambición el juego interior de Orellana y se entendió con Aspas para crear tremendos problemas al Sevilla. Poco se supo de Vitolo a lo largo del choque, lo cual merece reconocimiento.

Cabral: 5. Partido sufrido el de Gustavo, en el que tuvo que bailar con la movilidad de Ben Yedder y las altas torres sevillanas. Fue el defensor más expeditivo, el que más salió de zona, pero el esfuerzo terminó por volverse en su contra en un torpe penal en las postrimerías del partido. 

Gómez: 6. Empezó siendo superado por el veloz ataque del Sevilla, pero con los minutos se asentó y cerró su sector con una buena colocación. Mejorable en varias acciones, mas correcto ante un potente rival.

Jonny: 6. Renovada versión del lateral, que deja una actuación regular e imponente en defensa. Volvió a ser el pequeño tanque en el cuerpo a cuerpo y sólo le faltó tener más llegada al área rival, sobre todo tras la reanudación.

Díaz: 7. No pintaba bien el encuentro por el estilo bielsista del rival, y, sin embargo, rindió a un gran nivel. Recordó al Díaz de Chile, un futbolista con anticipación, lucha cuerpo a cuerpo y de magistral colocación. 

Hernández: 6. Aunque errático en el pase, el esfuerzo inconmensurable del tucumano impidió que N'Zonzi tuviera el protagonismo de otras ocasiones, de manera que el Sevilla tuvo que delegar en Nasri la función creativa. Clave en la presión y la disputa del medio campo, terminó exhausto y concedió a Iborra el segundo tanto. 

Wass: 6. El hombre responsable de acelerar las pulsaciones del Celta, participó con regularidad en ataque tanto desde el colectivo como en acciones aisladas, poniendo a prueba a Sergio Rico tanto de cabeza como con su potente disparo. Le faltó traducir ese ímpetu en algo tangible, y terminó desapareciendo conforme le abandonaron las fuerzas.

Orellana: 5. Primer encuentro con más o menos regularidad del chileno desde que regresó de la última lesión. Catalizó la ofensiva en el primer tiempo, y tuvo un papel posicional clave en el segundo, actuando como un verdadero mediapunta. Pese a concentrar la atención de ambos equipos, estuvo realmente desacertado en la zona de peligro. 

Aspas: 6. Entendió bien lo que pedía el encuentro y fue todo un tormento para la banda izquierda del Sevilla. Hasta la entrada de Guidetti careció de una referencia para el remate en el área, que no encontró en Orellana, Sisto ni Wass. Fútil esfuerzo y demasiada precipitación con el marcador en contra.

Sisto: 5,5. Tuvo apariciones brillantes antes del descanso, haciendo y deshaciendo a voluntad, regalando algún centro medido. En cambio, la segunda mitad del danés estuvo muy lejos de esa amenaza. Le faltó disparar más y aprovechar el cansancio en las filas del rival. 

Guidetti: 6. Tuvo el sueco algo menos de media hora, sustituyendo a Sisto, y demostró que la tarde estaba para él. Apareció con energía y remató con fireza. El fulgor de los minutos que precedieron a su entrada acabó demasiado pronto, cuando el medio campo celeste claudicó. 

Bongonda: 6. Entró por Wass y creó una provechosa sociedad con Orellana y Guidetti, un triángulo que prometía el empate pero que pronto quedó desabastecido. Sigue creciendo como futbolista, se nota en la agresividad tanto ofensiva como defensiva, y se nota en la capacidad de asociación y el juego interior. Está conectado con el grupo. 

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