La sonrisa de Pione Sisto

La imagen idílica que teníamos de Dinamarca se ha venido empañando preocupantemente los últimos años, ya muy lejos de los tiempos en los que el norte de Europa se asemejaba al paraíso de la socialdemocracia. Las últimas elecciones danesas pusieron de manifiesto que el país escandinavo es otro de los que ha sucumbido al ascenso de los partidos de ultraderecha: el Venstre (Partido Liberal, de centroderecha) gobierna en minoría desde hace un año gracias al apoyo del Dansk Folkeparti (Partido Popular Danés), de la derecha radical. En este período de tiempo se han recrudecido las medidas anti inmigración: endurecimiento de las fronteras, confiscación de bienes a los refugiados o la consideración de traficantes de personas a quienes ayuden a refugiados, pudiéndose llegar a enfrentar hasta a dos años de cárcel.

Si bien es cierto que esta situación es algo que se viene gestando desde hace más de una década, la situación era muy distinta cuando la familia de nuestro protagonista tomó la decisión que salvó su vida. En medio de la Segunda Guerra Civil Sudanesa, la familia Sisto, natural de Sudán del Sur, decidió escapar de su tierra hacia Uganda. Sería allí, a las afueras de su capital, Kampala, donde nacería Pione, uno de seis hermanos que posteriormente serían ocho. A los dos meses de su nacimiento, la familia Sisto se embarcaría en un viaje de 5000 kilómetros hasta Skive, una pequeña localidad de veinte mil habitantes en la región de Jutlandia Central.

Tras unos primeros años de acomodo, acabarían trasladándose a Herning, una ciudad mucho más céntrica en la península escandinava donde Pione comenzaría a correr tras un balón, ya fuera sobre el césped o sobre el asfalto. A la temprana edad de siete años entraría a formar parte del FC Tjørring, pero su potencial no pasó desapercibido para otro equipo local con muy pocos años de vida: el FC Midtjylland, nacido en 1999 a partir de la fusión de Herning Fremad y el Ikast FS. La historia de los Lobos (Ulvene, sobrenombre con el que se llama al equipo) es corta, pero puede presumir de ser el primer club danés que abrió una escuela de fútbol en África, por lo que no es extraño ver a muchos futbolistas africanos vistiendo la roja del Midtjylland.

Volviendo a Pione, debutaría con 17 años en la Copa de Dinamarca y, pocos días después, realizaría su debut en la SuperLiga danesa, donde participaría en diez encuentros. “Amo el fútbol y me produce mucha alegría jugarlo, eso me ha impulsado en situaciones en las que es difícil disfrutarlo”, confesaba en 2015 a AIPS Media. La temporada siguiente tendría mucho más protagonismo con los Lobos, llegando a jugar 27 partidos en los que anotó 6 goles y repartió 3 asistencias. Aquella temporada, la 2013/14, el Midtjylland se quedaría a las puertas del campeonato tras liderar la liga durante casi toda la temporada.

No sucedería lo mismo el siguiente año, pues el cuadro de Herning se alzaría con el primer título de su historia con una contribución fundamental de Sisto: 8 goles y 4 asistencias en 22 partidos. El joven Pione se había convertido por derecho propio en una de las mayores promesas del país escandinavo, comparado por su propio entrenador con figuras de la talla de Christian Eriksen, aunque todavía le quedaban muchos obstáculos por superar.

Sisto no pudo obtener la nacionalidad danesa hasta tener la mayoría de edad, pese a que residía en el país desde que tenía dos meses. Pione no esconde sus raíces y confesaba al diario danés BT en 2014 que él es sursudanés, aunque admite su fuerte sentimiento danés: “Vengo de Sudán del Sur, pero me siento parte del sistema, la cultura y la sociedad danesa”. La tierra de sus padres, azotada por otra guerra civil desde 2013, ha dejado su huella en el corazón de Pione.

Tras mucho esfuerzo por ser reconocido, fue convocado con la selección danesa absoluta el 13 de junio de 2015 en un partido clasificatorio para la Euro 2016 en el que no disfrutó de minutos. Allí se produjo una de las imágenes más llamativas que se recuerdan en medio de una sala de prensa: en medio de la rueda de prensa de su hijo, los padres de Pione se presentaron e hicieron un ritual tribal sursudanés para desearle buena suerte a su hijo que, a la postre, participaría en el rito iniciado por sus progenitores.

El premio a su sacrificio le llegó en el Europeo sub-21 de eses mismo año, siendo una de las sorpresas del torneo y finalizando su participación en las semifinales ante la campeona, la Suecia de John Guidetti. Desde entonces no ha parado de crecer, convirtiéndose en un habitual en las listas del seleccionador Morten Olsen y uno de los jugadores daneses más codiciados por los clubes europeos. Todo ello gracias a una ética de trabajo que elogia su extrenador Glen Riddersholm, quien reconoce que a veces le tiene que pedir que se tome algún momento de descanso. “Encuentro muy interesante trabajar para mejorar tus habilidades, pues te diviertes más cuanto más mejoras”, reconoce.

El FC Midtjylland ha rechazado infinidad de ofertas por el joven Sisto los últimos veranos, pero su talento no podía ser retenido por más tiempo y este verano por fin le han dado vía libre para elegir su próximo destino. Todo apunta a que recalará en el Celta de Vigo, un destino cada vez más habitual para jugadores nórdicos, donde proseguirá un viaje empezado escapando de la guerra en el corazón de África. Una historia de autosuperación con la felicidad por bandera: “La felicidad debe ser nuestra fuerza motriz, especialmente en los malos momentos que inevitablemente llegarán. Ha supuesto mucho trabajo, pero he disfrutado del viaje”.

 

N.d.A.: Desde el comienzo de la nueva guerra civil en Sudán del Sur desde 2013 más de 50.000 personas, entre ellas 150 trabajadores humanitarios, han perdido la vida, hay 2.3 millones de desplazados, casi 4 millones de personas se encuentran en situación de emergencia alimentaria, según la ONG Acción contra el Hambre. Pese a la firma de un acuerdo de paz en agosto de 2015, se siguen perpetrando multitud de crímenes de guerra: asesinato de civiles, violaciones y secuestro de mujeres, robo de ganado e incendios de pueblos. Hace dos semanas, en su quinto Día de la Independencia, la violencia se volvió a desatar en Yuba.

 

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