Un fino atleta para el pico del área

Casi todos en la parroquia celeste conocen algo de Pione Sisto. Con apenas experiencia profesional, este talentoso danés ha ido regalando muestras de sorprendentes capacidades, transmitiendo una precoz superioridad y, quizá más importante, cierta regularidad a pesar de calzar veintiún años. Es difícil adivinar dónde estará su techo, pero lo que es seguro es que había llegado el momento de saltar a una competición más exigente.

Las especialidades del joven Pione están bien claras. Se trata de un extremo explosivo, directo y resolutivo. En el inevitable paralelismo con Nolito, pieza de excelencia a la que el Celta trata de encontrar sustituto, se puede decir que comparten esa necesidad de revolverse y encontrar portería, basándose en la aceleración y la sorpresa. Hasta ahí. Este futbolista con raíces sudanesas merece una categoría propia, la de un actor plástico, ágil, potente en carrera, y con una técnica peculiar, entre imaginativa y delicada.

Capaz de actuar en ambos costados del ataque, la promesa danesa lucha por su cuenta, aunque con un ojo puesto en los compañeros, en quienes sabe apoyarse cuando la situación es delicada o existe oportunidad de hacer daño en profundidad. Siempre piensa hacia el arco rival, acelera el paso del equipo y busca el camino más corto hacia el área. Es anárquico, un oportunista que interpreta el juego a su manera, algo a veces beneficioso, otras veces perjudicial para el colectivo. Ve espacios que casi nadie ve.

Sisto es un competente rematador, especialista de la falta directa, y tiene un potente chut con la pierna derecha. Recursos no le faltan, aunque destaca sobre todo con el balón raso, por su tremenda movilidad. En combinación con la aptitud para el regate, a veces insultante, este atacante es capaz de infiltrarse entre los defensores y causar estragos. Crea desequilibrios, hace daño en cualquier descuido, y en ocasiones resuelve un partido desde fuera del área.

Entre los aspectos a mejorar, está claro que la bisoñez juega en su contra, lo que en un atacante impulsivo puede dificultar la adaptación. Asimismo, debe encontrar la forma de aportar más allá del recurso individual, con movimiento y posicionamiento adecuados para las diferentes situaciones, y un trabajo acorde al de los compañeros. En resumen, se trata de un portento físico, con una finura merecedora del sello Celta, que tendrá un aceptable rendimiento inmediato y un tremendo futuro si interpreta adecuadamente las facetas que debe pulir. 

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