Álvaro Lemos, un lateral correoso con filo de extremo

A muchos seguidores del Celta este chico les sonará poco o nada, pero lo cierto es que la historia de Álvaro Lemos (1993) tiene líneas de epopeya. Nacido en la capital de Galicia, criado entre grandes expectativas en el norte, apuntaba a fino atacante cuando la rodilla le dejó vendido. Abandonado enseguida por un deporte que no entiende de esperas, el joven, que calzaba entonces veintiún años, dejó la cantera herculina para unirse a las filas del Compostela. Sano e igual de determinado que siempre, quedaba claro que aquella categoría era poco para este velocista, y Toni Otero, viejo conocido de los vigueses, le dio cobijo en Lugo en el verano de 2015. 

Una temporada después es el Celta el que da la oportunidad a Lemos. El movimiento, sorprendente sin duda, responde a un semestre de increíble progresión: en enero ni tan siquiera contaba con un contrato profesional, por la suspicacia de la directiva lucense, y en cuestión de quince partidos terminó por convertirse en imprescindible. Lo hizo como lateral, propiciado el cambio de posición por la emergencia de un conjunto parco en efectivos, y por esta genial casualidad hoy se alista en el selecto grupo de Berizzo. 

Y es que el rigor táctico de la demarcación sienta de lujo al otrora extremo, cuyas características se adaptan a lo esperable de un carrilero contemporáneo. Por partes, Lemos es un ala compacto, ágil y veloz en carrera; es decidido en el juego, intenso en todas las fases, disciplinado en tareas defensivas; y actúa con rapidez, presto al corte e incisivo en ataque. Se trata en esencia de un hombre que ocupa toda la banda, que crea y tapa espacios por igual, y que resulta molesto para los intereses del rival. Sin destacar especialmente en lo técnico, se desenvuelve con soltura, entiende la dinámica asociativa y abastece a los delanteros con tremenda energía. Estas capacidades sin duda encajan con el Celta del Toto, quien encontrará en Álvaro Lemos un relevo solvente para el lateral derecho. 

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS