No Drazic, no fiesta

Hasta ahora, esta ocurrencia del joven Dejan es uno de los recuerdos más reseñables de su estancia en Vigo. Durante meses el aficionado ha constatado la buena salud de Drazic gracias a los ejercicios de calentamiento y una interesante cuenta en Instagram. El diablo de Sombor llegó al Celta a cambio de cerca de un millón de euros, procedente del OFK Belgrado, en el pasado mes de agosto. El fichaje respondía a la política de la directiva de jóvenes valores, apuestas de futuro que revitalizaran al equipo sin restar oportunidades a la cantera. 

Los seis encuentros de Liga que disputó el serbio fueron decepcionantes, con excepción de la enérgica aparición en Eibar. La clave de lo que puede ofrecer está sin duda en la Copa del Rey, donde tuvo protagonismo en las rondas iniciales. Trescientos sesenta minutos en ese torneo le sirvieron para anotar un bonito tanto (contra el Cádiz, con caño y vaselina) y aportar una asistencia. Por aquel entonces Guidetti empezaba a recordar la sensación de ser el goleador; y por la zona de tres cuartos pululaban Madinda, con el brazalete de capitán, Señé y Drazic. 

Lo cierto es que al balcánico siempre se le ha visto con personalidad. A pesar de una interesante capacidad para la sorpresa, la toma de decisiones y la falta de acierto mostraron que le falta demasiado para ser futbolista de Primera División. Berizzo siempre le ha defendido, poniendo por delante el compromiso y el trabajo del chaval: «Es el que menos ha jugado, y eso es responsabilidad mía; pero tiene una integración muy buena, es un jugador rápido, fantasioso». Recientemente, en la victoria contra el Málaga en Balaídos, Drazic volvió a salir al campo y el entrenador describió la reaparición como «un homenaje, porque no he podido darle minutos y su manera de entrenar necesita un premio». 

Con todo, el futuro inmediato de Dejan –con contrato hasta 2020– parece estar en el préstamo a otro club. No cabe duda de que una temporada en el Celta le ha servido para aclimatarse al fútbol de máxima categoría, mas tiene por delante una dura competencia, liderada por Orellana. «Donde más se acercaría a jugar es en la mediapunta», observó Berizzo. Drazic tiene unas cualidades técnicas y físicas prometedoras, es un futbolista especial, imprevisible; puede marcar diferencias en ataque, por su movilidad, por la habilidad para el regate o el disparo. De momento, parece que no acaba de encontrarse. Necesita minutos en un ambiente de competición real, más allá de A Madroa. De lo que no hay duda es de que encajará en cualquier equipo, por personalidad y aptitudes. 

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