Las claves del Atlético 2 - 0 Celta

El Celta de Vigo clausuró la temporada en un territorio especialmente hostil. Con las fuerzas justas tras meses de intensa competición, y ante un rival excelso, que ya encara la final de la Liga de Campeones, los de Berizzo dieron la cara, mas no estuvieron acertados. Temerosos, orgullosos, atascados en todo momento, los de celeste recibieron dos golpes en la reanudación que mataron cualquier esperanza. En menos de cinco minutos el Atlético consiguió la confianza que necesitaba, mientras que el visitante se revolvió para mantener el honor intacto. Nada que reprochar a un encuentro digno y combatido. 
 

Un contexto adverso

Con la esperable victoria del Athletic, cercano perseguidor, el Celta salió al terreno de juego con una enorme responsabilidad colectiva. La consigna era dar pasos seguros hacia el área oponente, sabiendo que los de Simeone disfrutan cediendo la iniciativa. El choque de estilos derivó en un primer tiempo apurado, con el Atlético de Madrid haciendo daño en cada pérdida. Para los rojiblancos era la oportunidad de reivindicarse: cada futbolista de los once desplegados debía mostrar de qué era capaz, sin importar el resultado del encuentro. En estas circunstancias, los indios mostraron bastante más confianza que los celtas. Apenas hubo errores en un local que marchaba jaleado por un estadio colmado. 
 

Mal partido del hombre clave

El arquetipo de Simeone se cimienta sobre dos líneas de cuatro hombres, que son las que se activan para ejercer la presión y lanzar los contraataques. Con la suma del compromiso de Torres y Griezmann, este sistema es capaz de colocar tres, incluso cuatro componentes sobre  el rival con la pelota. En el modelo de Berizzo, Orellana es la pieza móvil que altera el equilibrio numérico sobre el césped, la que debe aparecer entre líneas para desbaratar el orden defensivo. En el Calderón, el Poeta estuvo especialmente desacertado, lo que convirtió cada envío hacia el chileno en un arma de doble filo. Sin Fabián, y con Wass abarcando demasiados metros, Guidetti y Nolito quedaron a menudo desasistidos. El Atlético disfrutaba con cada robo.
 

Dos veces Torres

Pese a la evidente comodidad del Atlético, sólo perturbada en un par de ocasiones, los vigueses mantenían el marcador intacto gracias a un buen ejercicio de defensa estática y la solidaridad en el repliegue. El statu quo acabó de un plumazo justo después del paso por vestuarios. Torres, que ha renacido con el deshielo, culminó una acción de estrategia mal resuelta por la zaga celtiña con un remate acrobático, del todo inesperado, imposible de interceptar por Sergio. La ambición del delantero, que está ante la que quizá sea la última gran oportunidad de su carrera, lanzó a los suyos hacia el segundo tanto. De nuevo con una tijera Torres batió al guardameta, aunque en esta ocasión el esférico batió contra el larguero; apareció entonces la pareja del anterior, Griezmann, para marcar sin oposición.
 

Mensaje desde el banco

Berizzo entendió que la última opción de los suyos pasaba por competir sin ataduras, y reemplazó a Wass por Aspas. El de Moaña entró para aportar la mordiente, el descaro y el carácter que demandaba la ocasión. En efecto el Celta dio un salto hacia Oblak, lo que se tradujo en ocasiones para ambos bandos. El intercambio de golpes se transformó, con la inestimable aportación de los veteranos del Atlético, en rifirrafes, amonestaciones y, en definitiva, múltiples interrupciones. Ingresaron Bongonda y Radoja, en sustitución de Orellana y Hernández, como un presagio de lo que puede ser este conjunto en los tiempos que vendrán. Y ya no cambiaría nada más, ni lo hará hasta dentro de unos meses. 


Las notas

Berizzo: 6

Sergio: 6
Jonny: 5
Mallo: 7 (mejor jugador)
Sergi: 6
Planas: 5
Díaz: 6
Hernández: 6
Wass: 5
Orellana: 4
Guidetti: 6
Nolito: 6

Aspas: 6
Bongonda: 5
Radoja: 5

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