La defensa que sostiene al Celta

AFP

«Los delanteros ganan partidos, los defensas ganan campeonatos»
– John Gregory

El 27 de febrero, en Getafe, el Celta comenzó a mostrarse como un equipo maduro. Hasta entonces, y descontando dos goleadas fuera de lo común (en casa ante el Valencia, y la recibida en el Camp Nou), los vigueses encajaban más de 1,4 tantos por encuentro. Desde la fecha mencionada, y descartando el 7-1 en la visita al Bernabeu, los de celeste han bajado el promedio de manera extraordinaria, pues contabilizan un gol en contra en seis fechas. Un cambio que se explica por varios factores, algunos colectivos, otros individuales.

La dirección técnica tomó buena nota, en primer lugar, de la tendencia del Celta a conceder remates cuando el partido ya se encontraba encaminado. Sucedió a principio de curso y se repitió varias veces en Balaídos, primero ante Las Palmas, luego frente a Levante y Eibar, lo que se llegó a conocer como el ‘efecto Guidetti’: un episodio de relajación que seguía a la retirada del delantero sueco del campo. 

Tuvo que ver también la estabilización de los efectivos disponibles en defensa. Aún con Fontàs lesionado para toda la temporada, el menor cociente de tarjetas por encuentro y una mejor preparación física contribuyeron a evitar bajas esporádicas. La serie de rotaciones de tres partidos, de la que se aprovechó Mallo en El Molinón, ha servido para reducir la fatiga y elevar el nivel de concentración de todos los elementos. Por otro lado, el hecho de que Hugo y Jonny hayan servido en la demarcación de central ha contribuido a inculcar otros valores defensivos, más relacionados con la temporización, la dosificación, la anticipación y el posicionamiento colectivo. 

El centro de la defensa es sin duda el factor directo en esta sólida ecuación. La pareja Cabral junto a Sergi asegura contundencia cerca del área, además de un paraguas para un conjunto en general corto de estatura. El carácter de Gómez se ha endurecido, haciendo de él un zaguero molesto, audaz y práctico, lo que unido a la experiencia de Cabral contribuye a minimizar la presencia ofensiva rival. Se trabaja ya en la renovación de ambos, como también la de Planas, quien se ha reivindicado en los últimos meses, creciendo a partir de la construcción y el juego colectivo, con mayor prudencia y atención a las responsabilidades inherentes al lateral. 

Otro aspecto de importancia es el papel que juega la línea de medio campo con respecto a la de zagueros. Una cualidad que Berizzo aprecia de Pablo Hernández y Radoja es que saben estar por detrás del balón cuando el equipo se muestra inestable. La partida de Augusto y el reemplazo de Chelo Díaz también supone una mejora en esta parcela, ya que el argentino tendía a dejar un espacio a su espalda cuando acudía a la presión. Con Orellana y Wass regulando el ritmo, la colocación de estos hombres mencionados, y la concienciación de los laterales para no romper el bloque, el Celta se erige como una escuadra más uniforme, robusta y flexible a la par, capaz de extenderse y efectuar el repliegue sin comprometer ninguna línea. Sobre esta base, tarde o temprano siempre se impone la calidad diferencial de los atacantes. Porque Nolito siempre aparece.

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